miércoles, 1 de mayo de 2013

De Salzburgo a Praga

By Sole
Mayo 2012

Una vez más madrugamos y partimos con nuestras valijitas. Ya no llovía, así que decidimos hacer el trayecto que habíamos hecho en colectivo, pero esta vez caminando. Atravesamos el túnel, parte del centro, el Markasteg, la residencia de Mozart, etc, etc, llegando a la estación terminal de trenes. Todo el recorrido fue super tranquilo, dado que había muy poca gente por la calle. Además de esto, en ningún momento tuve que hacer grandes esfuerzos con la valija ya que en todas las esquinas había rampas facilitando el ascenso y descenso de las calle a la vereda y de la vereda a la calle, respectivamente.
Terminamos desayunando nuevamente en el Mc Donald’s, pero esta vez en la sucursal frente a la estación. Qué personajes había en este lugar!!! Desde el clásico alcohólico homeless de las estaciones, hasta un par de jóvenes pasados de droga y de sueño.
Parte de la estación de tren estaba en remodelación. Tras caminar por un laberinto de mamparas de cartón- madera que delimitaban las obras de los pasajeros llegamos al andén. Había varias personas esperando con sus valijas y algunas hasta con perros dentro de los bolsos.
Subimos en un tren similar al que habíamos tomado de Budapest a Salzburgo. Teníamos que hacer un transbordo en Linz, una ciudad austriaca intermedia, más cercana a Salzburgo que a Praga. Viaje super tranquilo, en el que nos llamó la atención la presencia de obreros trabajando en las vías del tren, aún siendo domingo por la mañana.
Llegamos a una estación de tren moderna, con varios andenes, y varios negocios, incluyendo un supermercado. Compramos un par de sándwiches para el viaje de queso, “pasto” y unos pedacitos microscópicos de tomate. Estaban los ingredientes acomodados de tal manera que parecía tener muuucho relleno, muy diferente a lo que resultaron ser.
El viaje siguió en un tren más antiguo, con camarotes con 6 butacas cada uno, parecido al que habíamos tomado para ir de Zagreb a Budapest. Nos ubicamos en uno que estaba vacío. Hicimos gran parte del viaje solos hasta que vino una empleada del tren…
Nos dijo algo que pareció “bus”, y ante nuestra cara de incertidumbre nos escribió en un papel “Sudoměřice u Tábora Bus 15 17”. Interpretamos que era el horario en que íbamos a pasar por esa estación y ahí tomar un bus.
Para nuestra desgracia, antes de ese horario el tren se detuvo en una estación que estaba atestada de adolescentes! En pocos segundos invadieron todos los vagones. Iban con grandes bolsos y mochilas, algunos llevaban escudos y espadas de utilería entre otras armas, y otros hasta perros. Vendrían de un campamento medieval o era simplemente un gran grupo de freaks??? En nuestro compartimento se sentaron cuatro proyectos de personas que impresionaban ser norteamericanos, incluidos 2 o 3 varones, y un par de chicas quedaron paradas. Todos unos caballeros! Nos invadieron con su olor a transpiración, gritos y ruidos. Escuchándolos confirmamos que íbamos a tomar un bus, y después otro tren.
Efectivamente, a las 15:17 se detuvo el tren y bajó todo el malón, caminando raudamente con el equipaje hacia varios micros que estaban estacionados al costado de la estación. No sé cómo, pero entramos todos. Luego de algunos kilómetros llegamos a otra estación, donde descendimos y nos dirigimos a los andenes. Ahí hubo un poco de caos, porque no estaba bien señalizado a dónde teníamos que ir. Aparentemente había dos trenes que iban desde ahí  hasta “Praha hnl”; uno iba directo y el otro iba parando en todas las estaciones. Fortuitamente quedamos en el directo, que llegó antes a destino.

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