jueves, 23 de mayo de 2013

Ultimo día con un regreso muy argento

By Sole
Mayo 2012

Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina…

Desayunamos como de costumbre y acomodamos las valijas, repartiendo el peso para no exceder los 23 kg en cada una. Para dicha tarea nos ayudamos de la balanza manual que habíamos llevado.
Ese día a las 12 hs comenzaba el “Firenze Gelato Festival”. Ya el día anterior habíamos visto que en la piazza frente a la Chiesa Santa Maria Novella se estaban instalando stands para el evento. Seba se lamentaba de su desgracia!!! El tren hacia Roma salía 11:08!!! 52 minutos antes de que comenzara el Festival, y no iba a poder probar los que decían ser los mejores gelati!!!! Hasta llegó a recriminarme diciendo “Seguro que sacaste el pasaje del tren apropósito a esa hora, sabiendo que comenzaba el festival del helado”. Para la próxima será!!!! Habrá que volver a Firenze a catar gelato.
Hicimos las últimas compras de chucherías en las inmediaciones del Mercato di San Lorenzo, y fuimos a buscar las valijas para tomar el tren.

Festival del Helado de Florencia


Tras 1:30 hs de viaje llegamos a Termini. Aún teníamos algunas horas para pasear ya que el avión salía a las 22 hs. Recorrimos media estación buscando el lugar para guardar las valijas, y finalmente lo encontramos. Las dejamos ahí, y nos fuimos a tomar el metro.
Bajamos en la estación “Ottaviano”, llegando luego de caminar un par de cuadras al Vaticano. Nos había quedado pendiente la visita a la Basilica di San Pietro. Esta vez la fila era un poco más corta, tal vez unos 50 metros menor. Decidimos quedarnos ya que teníamos tiempo, y parecía avanzar más rápido de lo esperado. En un momento un par de personas intentaron colarse, pero fueron echadas. Antes de ingresar a la iglesia pasamos por una máquina detectora de metales y scanner de carteras como si fuese el aeropuerto. No puedo explicar la cantidad de gente que había ahí adentro!!! Eran masas que se movían, peleando codo a codo por un lugar. Una de las obras que nos había motivado a realizar la visita era la escultura de Miguel Angel “La Piedad”. Resultó más pequeña de lo que esperaba y estaba ubicada tras un vidrio a cierta distancia de los observadores. Llegar a la primera fila para verla lo más cerca posible era realmente un desafío, había que ser valiente y estar resignado a recibir codazos y pisotones. La verdad, nos gustó mucho más la escultura de “Moises” en San Pietro in Vincoli, que se puede apreciar de menor distancia y con mucha más tranquilidad.

La Piedad

Recorrimos rápidamente el resto del recinto, que es tan lujoso, tan sobrecargado de obras de arte, que uno no sabe para donde mirar.
Qué hacemos??? Comenzamos a caminar, qué otra cosa mejor se puede hacer en Roma??? Volvimos a recorrer varios de los lugares que habíamos visto al comienzo del viaje, caminando por algunas calles que no habíamos pisado anteriormente. Fuimos hacia Piazza Navona, donde comimos los últimos gelati de las vacaciones sentados en un escalón. También fuimos por los alrededores del Panteón, la Fontana di Trevi, el foro y el coliseo. Hicimos las últimas compras de regalos, y tomamos alguna calle que nos condujo a Termini.
Retiramos las valijas, previo pago de los E10 que nos costó el depósito de los 2 bultos durante 5 horas, y tomamos el Leonardo Express (E30 los 2 pasajes). A diferencia del tren que habíamos tomado en la llegada este era más directo y rápido.
Como es costumbre, llegamos al aeropuerto con algunas horas de anticipación. Hicimos el check in, y fuimos a la ventanilla de devolución de tax. Cuando compramos unos relojes en Swatch nos habían dicho que en el aeropuerto nos iban a devolver un porcentaje de los impuestos. Cuando nos acercamos a la ventanilla vimos que había una fila. Y qué había en la fila??? Orientales! Parece que se estaba por ir un avión hacia Corea, y último minuto se habían acordado de reclamar el dinero. Estaban desesperadas, eran todas mujeres, con las decenas de tickets en las manos, impacientes, intentando acceder primero a las ventanillas. Hasta intentaron meterse delante nuestro, cosa que no sucedió! Con los casi U$S 20 en mano que nos dieron nos fuimos felices!
Para ir a la terminal de la que salía el avión tuvimos que tomar una especie de tren intra-aeropuerto. A pesar de todo lo que habíamos hecho, seguía siendo temprano, así que  nos sentamos en el nuevo hall en un rincón donde encontramos algunas sillas libres. En tanto, cerca de la puerta de embarque más de media hora antes se había comenzado a formar una fila, no sé con qué intensiones ya que los asientos del avión son numerados. Cuando nos acercamos la fila estaba bifurcada y la gente discutía cual era la fila correcta y cuál iba a subir primero. Ya sentíamos que estábamos en Argentina, sin siquiera haber salido de Italia.
De alguna manera subimos al avión, y ubicarnos en los asientos fue toda una historia. Como en cualquier avión comercial, los asientos están identificados por un número de fila y una letra de columna. Hay que ser bastante oligofrénicos (sin ofender a nadie) o estar pasado de benzodiacepinas para no encontrar la ubicación.
Con las neuronas que aún nos funcionaban subimos, encontramos los asientos que teníamos asignados y nos sentamos. Unos minutos después escuchamos una discusión que provenía de una o dos filas para atrás. Había un par de personas estaban ubicadas en 2 asientos, y otras dos paradas en el pasillo que decían tener ese asiento.

- No puede ser, acá dice 25 A y 25 B! Estos son nuestros asientos.
- Imposible, la azafata nos dijo que estos eran nuestros asientos.
- Qué asientos tienen???
- 25 G y 25 H.
- Eso no es acá, es del otro lado.
- Imposible, a mí la azafata me dijo que era acá.

Así se mantuvo un rato la conversación, sin llegar a ningún lado, mientras había gente que se acumulaba en el pasillo por no poder avanzar. Finalmente apareció una azafata con pocas pulgas que ya desde lejos, con cara de traste y quejándose dijo “siempre pasa lo mismo en los vuelos a Argentina!!!” y en 5 minutos, sacó a los que estaban sentados erróneamente y los mandó al otro lado del avión.
Con algo de esfuerzo la gente se fue ubicando en sus respectivos asientos, y el viaje transcurrió tranquilo, llegando a la mañana siguiente a Buenos Aires.

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