martes, 2 de julio de 2013

De Villa La Angostura a Villa Traful en la Araucana

By Sole y Seba
Febrero 2013

Nos levantamos 7:20 hs. A las 8:00 hs teníamos que estar con todo listo en el hall del hotel para desayunar. Si bien usualmente comenzaban a servir el desayuno 8:30 hs, nos hicieron el favor de adelantárnoslo, para que no nos fuésemos en ayunas. Otro punto a favor para la hostería!!!
El día seguía feo y por momentos lloviznaba; igual que los días previos.
Desayunamos en menos de 15 minutos, y nos dispusimos a esperar al remis, que tenía que estar ahí a las 8:15 hs. Cuando el dueño de la hostería estaba por cargarnos en su auto, pasadas las 8:20, apareció el remisero, que con gran tranquilidad nos dijo “Van con la Araucana? No se preocupen siempre sale tarde”.
Un par de minutos antes de las 8:30 hs llegamos a la terminal. Efectivamente, aún no había noticias de la combi de la Araucana. Unas 5 personas más también la esperaban. Teníamos la certeza de que no había pasado antes y se había ido sin nosotros.
A las 8:40 apareció una combi, que había conocido mejores épocas; estaba llena de polvo y los cinturones de seguridad estaban en mal estado, a algunos les faltaba la mitad y otros estaban ausentes en su totalidad. El chofer tampoco utilizaba el suyo, tal vez era para darle seguridad a los pasajeros “esto es tan seguro que ni yo ni ustedes usamos los cinturones”.
Nos ubicamos rápidamente en los asientos. En la parte delantera, además del chofer, subió una mujer. Tomamos la ruta 7 lagos y cerca del desvío al Correntoso, paró para levantar otra mujer. Al igual que la otra se ubicó en el asiento delantero, y tras saludar le informó a los otros dos que tenía agua para el mate. Ya estábamos todos! Seguimos por la misma ruta, pavimentada hasta la mitad del lago Correntoso, luego continuaba el ripio. A nuestra derecha pudimos ver el viejo puente sobre el lago, que se divisaba entre la lluvia, que en este momento era un poco más intensa.
A poco de comenzar a circular por el irregular camino de tierra y piedras, vinos una Caterpillar® que iba por nuestro mismo carril. La pasamos, y nos detuvimos. Del lado izquierdo venía una camioneta, que tenía varios conos naranjas en su parte trasera; seguramente pertenecía a la empresa que estaba asentando un poco el ripio con esas maquinarias. El chofer se asomó y le preguntó al conductor de la camioneta “che, tenes algo de yerba???”. Del otro lado le pasaron un paquete de yerba La Tranquera del que quedaría ¼ del contenido. Con la nueva adquisición seguimos adelante, mientras una de las chicas de adelante se disponía a cebar mate.
Tenía la sensación de que estaba metida dentro de una batidora!!! Con cada irregularidad del terreno la combi crujía, parecía que se iba a desarmar.
Luego de varios kilómetros de batido, nos desviamos por una ruta que apenas tenía unos 200 metros pavimentados, que nos hizo ilusionar. Antes de que nos diéramos cuenta ya estábamos en el ripio nuevamente. Unos 15 km antes de llegar a Traful vimos el lago homónimo por primera vez. Esta ruta estaba más encajonada entre árboles, y cada tanto, entre los troncos, del lado izquierdo se veía el lago. Siete kilómetros más adelante cruzamos el arroyo Catarata (a 8 km de la villa), cerca del cual había un camping, en el que bajó una de las chicas de adelante.
En forma bastante aislada se veía a los lados del camino algún camping o casa. Era un camino un tanto salvaje en el que había algunas vacas pastando a los costados, y hasta en un momento, tuvimos delante un grupo de ovejas que escapaban de la ruta; tal vez se escapaban de Seba, que estaba deseoso de comer corderito!
De a poco fue apareciendo algo de civilización, hasta llegar a la villa propiamente dicha. En la escuela primaria bajó la cebadora de mate. Cuando pasamos por nuestra hostería, Seba le preguntó al chofer si le paraba, a lo que le contestó de manera muy ortiva “No me dejan hacer paradas intermedias, tengo que ir hasta la terminal”. Así que vimos como nuestra hostería quedaba atrás, y unos 500 metros más adelante aparecía “la terminal” o mejor dicho, un lugar con 2 surtidores de combustible, que ni siquiera calificaba de estación de servicio; habíamos llegado.
Me invadió una gran sensación de frustración y ganas de irme en ese mismo momento de ese lugar. Para que se den una idea de la situación. Estábamos en un pequeñísimo pueblo construido sobre una ruta de ripio, frente al lago, donde las edificaciones estaban desperdigadas, no existían las veredas, ni medios de transporte. Y ahí estábamos en medio de la ruta con las 2 valijas bajo la llovizna. Lo único que atiné a decir fue “No puedo creer que estemos acá, arrastrando la valija por una ruta de ripio!!!!”. Era agarrar la valija y avanzar o quedarme ahí parada llorando. Así que con la mochila en la espalda, y la valija en la mano caminamos los 500 metros, pensando si había sido o no una buena idea ir a un lugar tan incivilizado.

DESCRIPCIÓN DE VILLA TRAFUL SEGÚN SEBA: después de 7 años regresaba a Villa Traful, a esa hermosa aldea de montana que desborda de serenidad y placidez, ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza, con múltiples opciones para hacer trekking y desconectarse.
Bue, parece que en algunas cosas no coincidimos!!! 

Cuando llegamos a la hostería, vimos que había un acceso hacia el restaurante de la misma que transcurría sobre el pasto, y una entrada para vehículos con un ripio grueso. Por dónde vamos??? Con las valijas todo terreno arrancamos por el pasto, para después desviarnos al camino de ripio que la rodeaba y finalizaba en una puerta ubicada en la parte trasera del edificio. El lugar estaba preparado para gente que venía en auto, no para locos que paseaban con las valijas por el ripio.

Hostería Marinas Puerto Traful


A las 10:30 hs entramos en la Hostería “Marinas Puerto Traful”, teóricamente lo más top del lugar, cuando habíamos hecho la reserva 3 meses atrás. En el tiempo intermedio se  había inaugurado otra hostería de muchísimo mayor nivel, pero que estaba ubicada en una zona bastante más alejada “del centro”.

Aun era temprano para hacer el check in; dejamos las valijas y salimos a caminar con las mochilas al hombro.

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