miércoles, 10 de julio de 2013

Villa Traful- Cerro Negro

By Sole

Nos levantamos a la hora de siempre; antes de las 9:00 hs estábamos desayunando. El deck estaba mojado, y al sol aún le costaba aparecer entre las nubes… parecía que iba a ser un día como los anteriores.
Pero... mientras desayunábamos, el cielo se fue poniendo más celeste, lo que nos convenció para emprender la actividad por la que habíamos ido a Traful: la conquista del Cerro Negro (1999 mts).
El frío que hacía cuando salimos!!! Hasta nos tuvimos que poner gorrito y guantes!!! Comenzamos yendo a lo del guardaparques para registrarnos. La cara de la empleada no fue la mejor cuando le comentamos nuestras intenciones; a pesar del que el cielo se estaba poniendo celeste estaba ventoso, y frío, con algunas nubes que venían del oeste. La tranquilizamos cuando le dijimos que no íbamos a intentar hacer cumbre, lo cual era cierto; eso creo. De todas maneras nos registramos como si fuésemos hasta la cima. Llenamos una planilla donde nos hacíamos totalmente responsable de lo que hacíamos y de pagar el rescate, en caso de necesitarlo. Básicamente fue como firmar un pagaré en blanco.


El objetivo de la mañana

Cuando salimos nos cruzamos con 2 muchachos que no debían estar muy bien de la cabeza, que estaban en shorts y remera. Nosotros estábamos con pantalones largos, 3 capas de abrigo, gorro, pañuelo/cuello tipo buff y guantes! Nos preguntaron donde quedaba la oficina de información turísticas, y hacía ahí se dirigieron; tal vez querían saber donde comprar ropa!
Fuimos caminando por la misma ruta de siempre, pasando el camping/ hostel Vulcanche. Tras subir 150 metros por esa calle y luego de una curva divisamos nuevamente el cartel que indicaba el inicio de la senda y su dificultad que era alta en esa época del año (noviembre- mayo).
A las 10:10 hs iniciamos el ascenso, con todo nuestro abrigo encima; no hacía más de 10ºC, probablemente unos 6 o 7. El camino en constante ascenso nos hizo entrar en calor rápidamente. Al principio la senda era fácil de seguir, señalizada con pintadas amarillas en troncos de árboles y piedras. Luego de caminar unos 15 minutos por un camino en la ladera del cerro con cipreses cruzamos una tranquera y entramos en un bosque poco extenso de lengas. Poco a poco la vegetación comenzó a ser arbustiva, baja y espinosa a medida que fuimos ganando altura.
En aproximadamente 1 hora llegamos al “naso”, un promontorio rocoso que ofrecía una vista muy linda de las montañas, el lago Traful (incluyendo el brazo Pichi Traful) y de la villa.


Desde el "naso"

La empleada de parques nacionales nos había recomendado ir sólo hasta ahí, pero seguimos un poco más para tener una buena vista de la cumbre, que casi no se veía desde donde estábamos.
Caminamos unos 25 minutos más, ya en un suelo con pedregullo con vegetación esteparia, donde se hacía cada vez más complicado identificar las marcas amarillas. Además, por la mala condición climática de los días previos, no había habido gente circulando por ahí, y no había huellas para seguir. Esto sumado al intenso viento oeste y que había algunas nubes, nos hizo tomar la decisión de no avanzar más. Desde ahí se veía perfectamente que la cima tenía parches de nieve!!! El viento había limpiado el cielo, y a la vez traído frío y nieve.


Una de las manchas amarillas que nos fueron guiando

Nos faltaba un poco más de terreno de similares características y de lenga achaparrada para llegar a la pampita que estaba debajo de las “torres de la cumbre”. Según Seba que llegó a la cumbre en 2006, hay que rodear estas torres yendo hacia el sudeste y subir por atrás. En un día despejado se ven perfectamente el volcán Lanín, que está a unos 180 km hacia el noroeste, y el Tronador, unos 150 km hacia el sudoeste.


Hombre mirando al sudeste

Nos sentamos donde habíamos llegado, nos hidratamos, comimos Mantecol de premio por el esfuerzo realizado, y sacamos algunas fotos. Seba no pudo evitar gritar “Drago!!!!!!!” en lo alto de una piedra al mejor estilo Rocky y cantar “el que no salta se va a la B!!!”. Ya sabemos haciendo referencia a qué equipo. Luego de llenarnos del paisaje, comenzamos a bajar.
Unos 5 minutos antes de pasar de vuelta por el “naso”, de casualidad, Seba levantó la cabeza y vió un ave muy grande planeando: “un cóndor!!!” gritó emocionado. Rápidamente sacó los binoculares, que ayudaron a confirmar que se trataba de un ejemplar de esa especie tan especial, el dueño de los Andes! Lo observamos planear hacia el oeste a gran altura durante unos 3 minutos, hasta que lo perdimos de vista.
Sin haber llegado a la cumbre, pero habiendo visto un cóndor emprendimos contentos el regreso, llegando a la calle en 45 minutos. En el camino nos fuimos cruzando con varias personas que se dirigían hacia el “naso”, que nos preguntaban “llegaron a la cumbre???”, “cuánto falta para el naso???”.


Una vez en la calle, pasamos por una despensa a comprar agua y maníes. Decidimos que a la tarde iríamos al Arroyo Catarata. Pasamos por la hostería a buscar agua caliente y cargar provisiones. Tomamos la ruta hacia la izquierda, el oeste. Pasamos una vez más por la oficina del guardaparques para avisar que estábamos de regreso. Seba le comentó con gran alegría que habíamos visto un cóndor, a lo que la mujer le dijo “ah, sí, se ven con frecuencia por acá” con cero entusiasmo.

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