miércoles, 27 de febrero de 2013

Villa Ventana -Primera impresión

By Sole
Septiembre 2011.

Luego de nuestra estadía de 4 días en Tandil, partimos hacia nuestro siguiente destino: Villa Ventana.

Villa Ventana es un pequeño pueblo de 76 manzanas, construido entre el arroyo Belisario y el arroyo de Las Piedras, lo que determina que tengo una forma parecida a un embudo, cuya zona más angosta es la de ingreso. La verdad, no había leído mucho sobre el lugar y su tamaño antes de emprender el viaje...

A continuación pueden ver el mapa:



Llegamos al mediodía, pasadas las 13:30 hs. En la entrada al pueblo, lo primero que vimos fue la oficina de información turística, ahí giramos a la derecha y tomamos la calle principal: Cruz del Sur. Esta recorre de punta a punta el lugar; no está pavimentada y la velocidad máxima es de 30 km por hora.
Avanzamos más lentamente de lo que decía la señal buscando la administración de las cabañas Piuquelom; la encontramos sin mayores dificultades. Más que administración era un polirubro: alquiler de cabañas, venta de artesanías, alfajores, mermeladas, objetos de madera, etc. Desde ahí el administrador nos guió hacia la cabaña que habíamos alquilado vía Internet llamada "La Malena".
Lo seguimos por Cruz del Sur hasta la calle Paloma, 2 calles más y se acababa el mundo. Como particularidad del lugar, todas las calles trasversales tenían nombres de aves. Las longitudinales más externas tomaban el nombre de los arroyos aledaños (Belisario y Las Piedras), y existen otras 2 entre las externas y Cruz del Sur cuyos nombres eran Pillahuinco y Curamalal. Para que se den una idea de la pequeñez, solo existían 5 calles longitudinales y 18 transversales.
La zona céntrica estaba delimitada por la oficina de turismo y la Plaza Salerno, unas pocas cuadras que incluían 2 "supermercados", 2 locutorios, 1 panadería, un par de negocios de venta de artesanías y productos regionales y un par de restaurantes.
La mayoría de las construcciones eran cabañas o casas de 1 o 2 plantas, sin rejas, pero sí con perros guardianes en sus entradas.



Nuestra cabaña estaba ubicada casi en el extremo derecho superior del mapa; desde esta podíamos ver las sierras. Tal como habíamos visto en las fotos, era de madera, de 2 plantas con una parrilla y cochera semitechada en la parte posterior. Los límites de todo eran difusos; había varios metros de pasto hacia la zona posterior y a los costados de la cabaña, los que se comunicaban libremente con la calle sin estar separados por pared, alambrados ni rejas.
La primera sensación en el lugar fue de estar en el medio de la nada! De hecho con desesperación y angustia dije "estamos en el medio de la nada!!!!!". Y para completar la sensación de aislamiento del mundo no teníamos conexión a Internet ni señal de celular, tampoco había línea de teléfono en la cabaña como para hacer un llamado de emergencias. Hay gente que encanta esta desconexión del mundo, pero a mi NO! Seba en cambio estaba contento con el aislamiento...

La cabaña estaba bien, tenía un gran living-comedor con un hogar a leña, principal atractivo del lugar, con un sillón, un par de puffs, y una mesa con 4 sillas. Estaba integrado a su vez con la cocina, de la que solo estaba separado por un desayunador con 2 bancos altos. Tenía un dormitorio con cama matrimonial, baño completo con hidromasajes, y en la planta alta 2 camas de una plaza. Todo era de madera, paredes, revestimiento, mesa, sillas, adornos, etc.

Por el horario en que llegamos, el pueblo dormía la siesta. Todo estaba cerrado salvo el restaurante y el locutorio. Llamamos por teléfono a Buenos Aires avisando que habíamos llegado bien y nos fuimos a dar una vuelta con el auto. Tomamos la ruta hacia el Parque Provincial Ernesto Tornquist, viendo desde la misma el Cerro Tres picos (el más alto de la provincia de Buenos Aires con 1239 metros) y el Cerro Ventana, que le sigue en altura, con su característica ventanita.



Al costado de la ruta, frente al Cerro Ventana había un mirador, que consistía en un deck de madera con bancos del mismo material, y algunos carteles informativos. Una buena idea para evitar que la gente se vaya parando en cualquier punto de la ruta a sacar fotografías.

De ahí recorrimos unos 13 km hacia Sierra de la Ventana a cargar combustible, dado que era el lugar de expendio de nafta más cercano. Este resultó ser un pueblo pequeño, pero un poco más civilizado con calles pravimentadas y algún negocio más. No había tanta paz como en villa.

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