viernes, 8 de febrero de 2013

Tandil (día 3)

By Sole
Septiembre 2011

El tercer día en Tandil amaneció un poco fresco y nublado. Inicialmente teníamos la idea de ir a la Reserva Natural Sierra del Tigre, pero... era miércoles y estaba cerrado!
Tras un desayuno con café con leche y medialunas, partimos hacia nuestro primer destino del día...

Cerro Centinela
Es un cerro con una piedra o "monumento granítico" de casi 7 metros que se mantiene en posición vertical sobre una pequeña base, de la cual recibe su nombre. Estacionamos el auto en el estacionamiento donde para variar no había nadie; no era justamente temporada alta. Hicimos una extremadamente corta caminata en ascenso, y en pocos minutos llegamos a la piedra. Tomamos un par de fotos y volvimos a bajar.
En la bajada nos cruzamos con las aerosillas, del cerro; no estaban habilitadas. Por los carteles que vimos, solo funcionaban en época de vacaciones, con un costo de $30 por persona. Según consta en folletería, "recorren unos 1200 metros sobre pinares, canteras y sierras". Un poco caro por tan corto recorrido, no???
En las inmediaciones había un par de negocios que vendían artesanías y productos regionales. En uno había remeras y buzos con la inscripción "Cerro Centinela", no sé si sería una extrapolación regional del "Cerro Catedral" con sus aerosillas...



Volvimos a almorzar a la cabaña. El día se había puesto bastante lindo y soleado. Sebas aprovechó el solcito del exterior y se sentó a leer en el pasto. Su tranquilidad se vió interrumpida por la presencia de un can vecino, rebautizado Poochie, que vino en busca de cariño!

A la tarde fuimos al Parque Independencia. Estacionamos el auto cerca del dique, caminamos sobre el mismo, y cruzamos la calle Saavedra Lamas. Ya en el parque, lo fuimos rodeando siguiendo una senda, al costado de la cual había una estación aeróbica. Continuamos caminando hasta llegar a la portada (donada por la comunidad italiana), una estructura de granito ubicado en el ingreso de autos al cerro para los cuales hay un camino asfaltado helicoidal.



Decidimos subir por las escaleras de piedra, rústica, con escalones de diferente altura. Luego de un ascenso agotador llegamos al castillo Morisco (donado por la comunidad española), un mirador de la ciudad, ubicado a 286 metros.
Bajamos por el camino asfaltado vehicular, hasta el desvío al "mirador del lago" donde continuamos por un camino peatonal. Terminamos tomando mate en una piedra cerca del mirador.

Cuando comenzó a caer el sol volvimos para la cabaña donde Seba se encargó de la cena: asado! Por supuesto, con su correspondiente picada de quesos, embutidos y maní!

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