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domingo, 17 de septiembre de 2017

El Palacio del Agua: ese llamativo edificio en la avenida Córdoba

By Sole

6 Julio 2016

Haciendo malabares con el horario de trabajo, me presenté a las 11 horas en el primer piso del Palacio del Agua, ese edificio ubicado en Av. Córdoba y Riobamba que seguramente alguna vez se preguntaron qué era. Desde la primera vez que lo ví, muchísimo años atrás, me llamó la atención por su imponencia, sus escudos y más que nada por el comentario que me habían hecho “lo trajeron en piezas desde Europa y lo armaron acá”. Amante de los “Mis ladrillos” y más aún de los rompecabezas había quedado fascinada imaginando como lo habrían transportado y armado de una manera tan perfecta.




Un par de turistas colombianas y tres paulistas completan el grupo; enseguida se nos unió el director del museo, el arquitecto Jorge Tartatini, quien iba a estar a cargo de la visita. Comenzamos observando una maqueta de Buenos Aires en la que estaban marcados los arroyos –hoy entubados- y las ondulaciones del terreno un tanto exageradas con el objeto de poner en evidencia que estábamos parados en unos de los puntos más altos de la ciudad, a 35 metros sobre el nivel del río. El edificio fue estratégicamente ubicado en ese lugar con la intención de facilitar la distribución de agua por gravedad a las viviendas de los alrededores que conformaban la city de ese entonces.

Para entender bien la historia tenemos que ir unos años para atrás… más precisamente alrededor del año 1870 momento en que las epidemias de cólera y fiebre amarilla –viejas conocidas para los habitantes- una vez más azotaban la ciudad. Domingo Faustino Sarmiento, presidente de ese entonces, decidió que era hora de tomar medidas en el asunto para frenar el problema; el saneamiento de las aguas era un punto fundamental. En 1871 contrató al ingeniero John Bateman para que se hiciera cargo del proyecto de provisión de agua, desagües y cloacas de la ciudad.

El plan incluía una planta purificadora y el gran depósito distribuidor. Este último estaba planificado que fuese un edificio ejemplar que pusiera en evidencia la importancia que Argentina le daba a un tema tan relevante como el manejo de las aguas. Para estar a la altura de las circunstancias se encargo a Bélgica la construcción de los tanques y caños –la gran estructura metálica, esqueleto del edificio que estaba visitando-, y a Inglaterra las piezas de terracota que iban a conformar una fachada digna de un palacio.

Tiempo después fueron llegando los barcos con el preciado cargamento. Como si fuese un “Mecano” comenzaron ensamblando las piezas provenientes de Bélgica, formando la gran estructura metálica con 12 tanques distribuidos en 3 niveles. Posteriormente, llegaron las piezas de terracota cocida que fueron colocadas siguiendo las indicaciones del plano que las acompañaba. Mientras el arquitecto nos contaba eso, pudimos ver de cerca alguno de esos bloques y uno de los planos ingleses de la fachada lleno de números y letras; ese código alfanumérico venía grabado en cada pieza para facilitar su ubicación. Se podría decir que era un gran “Lego” con instrucciones de armado. A pesar de haber sido edificado de esa manera, no se trata de un edificio “desarmable”.


Los planos

Las piezas

En 1894 finalmente fue habilitado el gran depósito, entrando en funcionamiento el sistema. El agua proveniente del río entraba en la planta purificadora ubicada donde actualmente está el Museo de Bellas Artes. Tras pasar unos días ahí, mediante la energía de máquinas a vapor, era transportada hacia los tanques del Palacio del agua que tenían capacidad para albergar 72.000.000 de litros de agua. Desde ahí gracias a la fuerza de gravedad era distribuida a las canillas de los usuarios. Los aljibes, pozos y aguateros fueron reemplazados progresivamente por ese sistema de agua corriente, al menos en las zonas más céntricas de la ciudad.

En forma horaria los empleados del edificio controlaban el nivel de agua en cada tanque dejando registro en grandes libros que aún se conservan en el Museo. Cada tanque tenía un área diferente de distribución; si notaban que en alguno el nivel había bajado demasiado abrían compuertas redistribuyendo el agua evitando el desabastecimiento. Siendo 7 de Julio, el arquitecto abrió uno de los grandes libros mostrándonos que había sucedido ese mismo día de 1930… fue muy interesante ver como los niveles disminuían luego de las 17 horas, horario de regreso a casa, volviendo a ascender luego de las 22 horas cuando la gente comenzaba a irse a dormir.

Bajo la supervisión de nuestro guía accedimos al sector “metálico” del edificio con sus columnas, tanques y grandes caños corriendo longitudinal y transversalmente. Debió ser una gran obra de ingeniería en su época.


Tanques & cañerías

Además de proveer agua segura, otras de las funciones de obra sanitarias era la aprobación de la instalación sanitaria en las viviendas así como también dar el visto bueno a los caños, artefactos de baño y grifería que se comercializaba en el país. Cada trámite tenía sus requisitos… Para lo primero, los interesados debían presentar un plano que posteriormente quedaba archivado en el lugar. Con los años imaginarán que se habrán ido acumulando muchos… 

Lo que resulta más curioso es el tema de los artefactos de baño. Cuando alguien quería comercializar un inodoro en el país –al principio eran encargados a Europa luego de elegirlos de catálogos- tenían que presentar 3 ejemplares del mismo. Más allá de su aspecto exterior era importante ver el funcionamiento del sifón para lo que una de las piezas era partida al medio con una sierra especial; de aprobarse la segunda quedaba de muestra en Obras Sanitarias y la tercera era devuelta con el sello de aprobación.


Inodoros partidos al medio

Aun se conservan en el museo una interesante colección de inodoros, algunos con particularidades que llaman la atención. Están los ornamentados –uno con motivos florales y otro con una trompa de elefante-, los carcelarios que traían incorporados un lavatorio, jabonera, toallero y portarrollos, infantiles, modelos económicos para casas más humildes, letrinas y hasta uno que traía la taza dividida en dos cumpliendo la función dual de inodoro y bidet; este último no habría sido aprobado por ser considerado antihigiénico.


Más inodoros que en la casa de sanitarios!!!

Floral & elefante

Inodoro + lavatorio + accesorios: todo en 1

Bidet portatil


Completando la vasta muestra de inodoros, también había mingitorios, un bidet portátil, vaciaderos –slop sink-, canillas –enteras y partidas al medio permitiendo ver el mecanismo-, caños de terracota importados de Inglaterra y planos.




En la época de gloria del edificio existían sectores destinados a la confección de artículos de papelería incluidos los libros de registro que vimos, y talleres de carpintería encargados de confeccionar el mobiliario –por ejemplo, escritorios, sillas, armarios, ficheros, percheros- tanto para uso propio así como también de las delegaciones del interior del país. Los muebles en exposición eran dignos de cualquier biblioteca o edificio de categoría, demasiado sofisticados para lo que uno esperaría encontrar en un edificio público.


Mobiliario original

Con la llegada de la electricidad y la construcción de edificios con varios pisos, este gran tanque fue quedando obsoleto siendo progresivamente reemplazado por la planta potabilizadora Gral San Martín de Palermo –inaugurada en 1913-, hasta dejar de funcionar en forma definitiva en 1978. Unos años después, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional, y en la actualidad podemos encontrar en su interior las oficinas de Aysa –Aguas y Saneamientos Argentinos S.A-, el Museo del Agua e Historia Sanitaria, una biblioteca y el Archivo de Planos domiciliarios ubicado en los mismísimos tanques haciendo una optima utilización del espacio.

Fue una visita guiada que me sorprendió gratamente y resultó mucho más de interesante de lo que había imaginado. Les dejo el link del Palacio del Agua para que confirmen días y horario y organicen su propia visita. Los sumo a los must de exploración urbana de Buenos Aires!



domingo, 10 de septiembre de 2017

Palacio Barolo: un viaje del infierno al cielo purgando el pecado de la ignorancia

By Sole

Sábado 3 de Septiembre 2016

Qué tire la primera piedra quien no caminó avenida de Mayo sin saber que estaba pasando por el Palacio Barolo? Este emblemático edificio es otro de los tesoros de la época floreciente de Buenos Aires que merece una visita.

Hace un tiempo vimos en la tele parte de un programa de Mario Markic en el que justamente visitaba este edificio; quedamos maravillados con su diseño y toda la simbología incluida en su diseño, a tal punto que dijimos “tenemos que ir”.




Tras haber averiguado el horario de las visitas en la página web (http://www.palaciobarolotours.com) y realizado la reserva, finalmente esa promesa al aire se concretó. Afortunadamente para los que trabajamos en la semana está la opción de realizar la visita diurna los sábados. Estas visitas tienen un costo preferencial para argentinos presentando el DNI.

En el contexto de un día que se pronosticaba frío y con eventuales chaparrones vespertinos, opté por la visita de las 10 de la mañana; coincidí en tiempo y lugar con una pareja de jubilados con los que terminamos conformando el minoritario grupo de las 10 horas. Pronto se nos unió Analía quien nos iba a guiar por este recorrido casi surrealista.

Siempre existió, existe y existirá gente con mucho dinero e ideas… ese era el caso del empresario italiano Luis Barolo quien soñó con un edificio de oficinas con un diseño inspirado nada más y nada menos que en “La divina comedia” de Dante Alighieri. En vistas de las guerras que se avecinaban en Europa, su plan incluía el traslado y resguardo de las cenizas del poeta en el mismísimo edificio. Para hacer su sueño realidad contrató al arquitecto Mario Palanti, también italiano, para concretar su faraónico proyecto. Pronto el plan se puso en marcha, inaugurándose este magnífico edificio cuatro años después, en 1923.

En primer lugar tuvieron que pedir permiso al intendente de la ciudad en esa época, José Cantilo, ya que estaba proyectado que el palacio tuviese 100 metros de altura –siendo lo máximo permitido en esa época 25 metros-; de esto pueden deducir que fue el edificio más alto en su momento (hasta 1935, momento en que el Kavanagh tomó ese lugar).

Nuestra visita comienza en la planta baja, nivel que representa el infierno. Originalmente el actual hall era una galería abierta que conectaba la Avenida de Mayo con Hipólito Yrigoyen; hace algunos años se pusieron las puertas vidriadas para una mejor conservación del edificio –y supongo que también por un tema de seguridad-.

Esta representación del infierno tiene 9 cúpulas –una central, 3 hacia Avenida de Mayo, 3 hacia Yrigoyen y 1 hacia cada lateral-, siendo 9 los círculos del infierno. Si lo viéramos desde arriba comprobaríamos que forman una cruz; no tiene nada de casualidad una cruz en el infierno si uno tiene en cuenta la relación de Dante con la iglesia católica. Las bóvedas contienen frases en latín de 9 obras distintas, incluida la Biblia. En el suelo resaltan unos rosetones en bronce –simbolizan el fuego del infierno- y en las paredes esculturas de serpientes, cóndores y dragones que sostienen las luminarias. Debajo de la cúpula central hay un “mausoleo” –sin las deseadas cenizas- con una escultura de un águila elevando el cuerpo de Dante hacia el paraíso.


Desde el infierno

Desde el infierno II

Desde el infierno III
Pronto dejamos atrás el infierno y comenzamos el recorrido hacia el purgatorio representado por los 14 pisos que siguen. Antes de tomar el ascensor vemos que a la simbología de la “Divina Comedia” se suman elementos masónicos. El piso cuadriculado blanco y negro (la dualidad), la “A” de ascensor con el símbolo de la escuadra y el compás, y la flor de lis en el indicador de los pisos.




Tomamos el ascensor hasta el purgatorio, donde están representados los 7 pecados capitales que hay que ir limpiando a medida que vamos ascendiendo al paraíso. Como los pecados son 7 y los pisos 14, tenernos un pecado cada 2 pisos. Vamos observando que a medida que subimos van disminuyendo las ornamentaciones en las paredes, y va aumentando la luz.


Mirando el infierno desde el purgatorio
Este edificio, de estilo ecléctico, actualmente sigue teniendo la misma funcionalidad para la que fue pensado –excepto la parte de ser mausoleo de Dante-. Como el diseño original incluía baños compartidos cada determinada cantidad de oficinas, no fue posible transformarlo en departamentos habitacionales. Actualmente cada oficina tiene dueños privados, donde atienden abogados, contadores, profesores de idiomas y hasta algunos psicólogos –me pregunto si habrá alguna asociación entre lo que se habla en esas sesiones y el purgatorio en el que tienen lugar-.


El purgatorio

Cada paso que damos, cada piso que recorremos nos vamos enterando que tiene un porqué, y no fue producto de la casualidad. Los 3 colores presentes en todo el edificio –rojo, verde y blanco- concuerdan con los de la bandera italiana, los 100 metros de altura del edificio se relacionan con los 100 cantos de la obra de Dante, las 22 pisos del edificio al dividirlo por 7 que es la cantidad de ascensores da 3,14 aproximándose al número Pi, lo que a su vez tiene que ver con la constante presencia de círculos –símbolo masón de la perfección-. Como los lotes con la numeración en la que nació y murió Dante ya estaban vendidos, no quedó otra que conformarse con el “1370”, que sumados dan 11 - un número importante para la logia masónica-; tampoco es casualidad que el edificio tenga 22 pisos, y que el 22 sea múltiplo de 11. No puedo menos que asombrarme al escuchar estos datos.

Combinando ascensor y escaleras, finalmente llegamos al piso 14; estamos a metros de entrar al paraíso. En este piso las ornamentaciones son inexistentes, el perímetro del edificio es menor y lo que más resalta es la luminosidad natural. El tercer nivel está representado por la cúpula, que si la miramos desde afuera tiene un característico estilo hindú que recuerda a los templos de la India, más precisamente al Raja Rani en Bhubaneshvar y al Palacio de los Vientos de Jaipur. Cuantos recuerdos!!!

Subimos 6 pisos por una angosta escalera –no apta para gente con movilidad reducida-, terminando en un mirador, con 8 pequeños balcones, desde donde se tiene una vista panorámica de la ciudad. Debe haber sido impactante la imagen desde este lugar varias décadas atrás cuando casi todas las edificaciones de Buenos Aires apenas contaban con un par de plantas. En la actualidad se llega a ver el río de la Plata hacia el norte y el este entre -los huecos que dejan los edificios-, la torre del antiguo Parque de la Ciudad a lo lejos, el edificio del Ministerio de Salud con la imagen de Evita, y a un par de cientos de metros el Congreso de la Nación. Sin dudas, esto último junto a la plaza de los dos Congresos es lo que mejor se ve. Tras 15 minutos para mirar, sacar fotos y descansar un ratito luego de tanta escalera, seguimos la recorrida… aún se puede subir un poco más!!!


Desde el cielo

Desde el cielo II

Desde el cielo III

Dos niveles más arriba por una escalera aún más angosta que la anterior y en la que Seba sin dudas se golpearía la cabeza con el techo, llegamos a un espacio vidriado con una vista 360º de la ciudad en el que está instalado el faro que representa el empíreo, el más alto de los cielos. Este faro giratorio se enciende cada noche iluminando aproximadamente 10 cuadras a la redonda. Si bien por el horario del día no lo vemos encendido –cosa que si es posible en las visitas nocturnas- si podemos observar como gira 360º.


El ojo de Dios???


Aunque hayamos llegado al paraíso, aún la visita no ha concluido. En el descenso hacemos una parada en una terraza desde la que se observa la cúpula que termina en una aguja con forma de cruz de lis, que durante algunos días de junio a las 19:45 queda alineada con la constelación de la Cruz del Sur. Me impresiona tanta precisión en cada detalle!!!




Por último, visitamos una oficina ambientada en los años 30, en la que se puede ver el tamaño original que tenían –actualmente algunas se fusionaron creando ambientes más funcionales- y lo que cabía en las mismas. Este viaje en el tiempo es como ingresar en una película blanco y negro.


Oficina modelo

Cuando me quiero dar cuenta, ya son las 11:30 de la mañana y estamos de nuevo en el hall desde donde partimos. Aunque confieso que nunca he leído la Divina Comedia y no sé si algún día lo haré, me resultó muy interesante descubrir los paralelismos entre el edificio y esta obra literaria, y comprobar que hubo una mente brillante que pudo concretar semejante proyecto.

De más está decir que me encantó la visita, y la agrego a la lista de los must a visitar en la ciudad de Buenos Aires.

domingo, 9 de julio de 2017

Todos abordo de la Fragata Sarmiento!!!

By Sole

Fue construida en Gran Bretaña bajo la supervisión del Capitán Manuel Domecq Garcia, quien fuera designado comandante- inspector del buque escuela cuando la fragata aun era un proyecto. De hecho su primer viaje partió desde Liverpool hacia Buenos Aires el 14 de julio de 1898, arribando el 10 de septiembre del mismo año. Habiendo pasado esta gran prueba de fuego ya estaba lista para su primer viaje oficial.

Funcionó como buque escuela entre 1899 y 1939, tiempo durante el cual realizó 37 viajes de instrucción por el mundo de los alumnos de la Escuela Naval Militar; posteriormente sus recorridos se fueron acotando a viajes quincenales por el mar, finalizando en su última etapa en navegaciones por los ríos Uruguay, Paraná y Río de la Plata. En la década del 60 se convirtió en Buque museo, oficialmente inaugurado el 22 de Mayo de 1964.

Ahora que ya sabemos un poco de la historia de la fragata pasemos a la actualidad. Puerto Madero. Más precisamente Juana Manuela Gorriti al 600. Era sábado por la mañana, apenas pasadas las 10 hs; los primeros visitantes ya estaban pagando el “simbólico” bono contribución. En los alrededores una pareja de novios y una quinceañera posaban frente al imponente buque siguiendo las órdenes de sus respectivos fotógrafos.


La imponente Fragata en Puerto Madero

Cruzamos la plataforma que nos separaba del navío “embarcándonos” en un interesante recorrido por el interior del mismo. Ni bien pisamos la cubierta quedamos impresionados por lo bien conservado que estaba todo, a tal punto que parecía que en cualquier momento zarpábamos. Pagamos el bonito, y decidimos comenzar el paseo por el sector que estaba debajo de la cubierta. Notarán en esta descripción mis escasos conocimientos sobre las partes del barco.

Descendimos siguiendo las instrucciones de cómo hacerlo –de espaldas al vacío- para disminuir el riesgo de accidentes. Comenzamos caminando en sentido de las agujas del reloj, encontrándonos con el acceso a la zona de máquinas; si bien desde ahí se podía ver algo, el sueño de todo ingeniero que ame esa sucesión de mecanismos se encontraba un nivel más abajo. Solo por curiosidad seguimos descendiendo mientras imaginábamos el calor que debía hacer en ese lugar cuando las grandes calderas del barco estaban en funcionamiento. Aun se conserva parte del equipo utilizado para cargar la máquina con carbón. Debían pasarlo muy mal los trabajadores de esta área…



Tras regresar al nivel anterior continuamos con el recorrido. Pasamos por una sucesión de salones en los que estaban expuestos artículos de diarios, infografías, varios mapas muy interesantes en los que se detallaban los recorridos de los viajes, armas, uniformes de la tripulación y algunas curiosidades como un pesadísimo traje de buzo, un torpedo y hasta un enorme perro embalsamado.



Justo coincidimos en la sala donde estaba el perro con un nene de unos tres o cuatro años acompañado de una mujer que debía ser la abuela. Con la curiosidad típica de la edad, el niño le hacía preguntas de manera bastante insistente sobre el animal, que la señora respondía con evasivas hasta que no le quedo otra que responder “el perro falleció”, a lo que el pequeño respondió con toda naturalidad “ah, se murió”. Nunca dejan de sorprender!

Nos resulto muy interesante ver los camarotes de los tripulantes de rango superior, que además de la litera tenían un escritorio y hasta una pequeña biblioteca. Los que no eran tan agraciados eran los de rango inferior que cada noche tenían que desenrollar y colgar su coy simil hamaca paraguaya en el gran salón, “disfrutando” de una noche carente de confort y privacidad.

Nos detuvimos uno minutos en el comedor, actualmente devenido en “micro cine” donde en ese momento estaban proyectando antiguas imágenes de la fragata pronta a partir mostrando todo su esplendor. Imágenes en el recuerdo…

Tuvimos que esperar unos segundos para volver a la cubierta mientras un par de personas, haciendo caso omiso a los carteles, bajaba por la escalera destinada a subir, dándole la espalda a la misma y mirando el vacío… todo al revés!!! El resto del recorrido incluyó timones y cañones que no pudimos evitar tocar –y sacarnos la correspondiente foto-, brújulas, y distintos modelos de botes de desembarco y salvavidas.

Disparen cañones!!!



Confirmando mi teoría de que debe ser una visita muy interesante para los chicos, nos cruzamos con un hombre sexagenario que con gran entusiasmo hablaba sobre la función de los distintos objetos con los que se iban cruzando a un público miniatura que lo escuchaba con gran atención. Un paseo ideal para los abuelos con sus nietos.



Antes de desembarcar pasamos por los sanitarios que tengo que admitir que me sorprendieron gratamente; lejos del mugriento baño público que esperaba, estaban en un estado aceptable y lo más lindo fue que conservaban su aspecto original con unas curiosas puertitas con herrajes muy originales –lástima que no les saqué una foto-.

Habiendo visitado todos los sectores accesibles al público dimos por terminado el paseo por una de las Fragatas más famosas del país. Interesante, accesible y apta para grandes y pequeños, en fin, una de las paradas obligatorias si están de paseo por Puerto Madero!!!

domingo, 25 de junio de 2017

Damas y caballeros, con ustedes: "El teatro Colón"!!!

By Sole

Sábado 25 de Junio 2016

Continuamos nuestra exploración urbana visitando el Teatro Colón. Habíamos intentando hacer el recorrido varios meses atrás, pero en esa oportunidad el sistema no estaba funcionando por lo que no se podían comprar las entradas y en consecuencia las visitas guiadas estaban suspendidas. Esta vez la suerte estuvo de nuestro lado pudiendo comprar los tickets para la visita que comenzaba en menos de 10 minutos –salen cada 15 minutos con hasta 34 participantes-.

Puntualmente se hizo presente la guía que iba a acompañarnos. Uno a uno fuimos pasando a un sector del hall principal donde había una pequeña exposición de vestuario. Para evitar decepciones futuras en ese mismísimo momento nos informó que la visita no incluía el sector donde se confeccionan y se conservan escenografías y vestuarios utilizados en las obras, por lo que esta era nuestra oportunidad de observar lo poco que podía verse. Uno de los aislados recuerdos que tenía de mi visita anterior –unos 25 años atrás con el colegio- era haber estado en los talleres relacionados con esas tareas.

Mientras terminaba de aglomerarse el grupo pudimos observar vidrio de por medio un par de trajes con exquisitos detalles, y una excelente confección. Apostaría que estaban mucho mejor hechos que gran parte de la ropa que compramos en negocios de primeras marcas; más allá del valor histórico por haber formado parte de importantes obras, su valor económico no debe ser desestimable.

También fuimos informados que el recorrido iba a tomar unos 50 minutos; estaba permitido tomar fotos, pero no utilizar el flash ni hacer grabaciones de audio ni visuales. Si bien reiteró esto varias veces, y hasta se ofreció a ayudar a configurar los teléfonos celulares para desactivar el flash hubieron varias personas que hicieron caso omiso al pedido… 

La visita se inició oficialmente frente a la majestuosa escalera principal por la se accede a la sala. Lejos de lo que uno imaginaría, la puerta principal del teatro no está en la avenida 9 de Julio sino en la Av. Libertad desde la cual se ingresa al hall donde estábamos parados. Y después viéndolo desde afuera, tiene sentido.

Entrada principal del teatro

Como no podía ser de otra manera, el relato comenzó con un poco de historia para “desasnarnos”. Este no fue el primer teatro Colón que hubo en Buenos Aires, de hecho el primero que funcionó entre 1857 y 1888 estaba frente a la Plaza de Mayo, en la manzana donde actualmente está el Banco Nación. El teatro actual fue inaugurado en 1908 tras 20 años de construcción, durante la cual pasaron tres arquitectos europeos que sin dudas le dieron un estilo que recuerda a los palacetes del viejo continente. Según los que saben, tiene un estilo ecléctico tomando elementos franceses e italianos. 

Volviendo al presente… mientras escuchábamos a nuestra guía no podíamos dejar de observar todos los detalles y el exquisito diseño de ese hall y la escalinata, en los que parecía que no se había escatimado en gastos. Mármol de Carrara en las escaleras, de Verona en las columnas y de Siena en la balaustrada, vitrales en el techo, mosaicos formados con miles de pequeñas teselas en los pisos, imponentes luminarias y arañas, y paredes revestidas con técnica estuco convivían en armonía creando un majestuoso hall de ingreso digno de un palacio.

Vitral del techo

Pusieron uno por uno???

Como si fuésemos invitados de honor, subimos las escalinatas de mármol blanco, con una alfombra roja central, llegando a otro ornamentado hall, el “Foyer de los bustos”, dedicado a 8 compositores de óperas - Beethoven, Mozart, Bellini, Bizet, Rossini, Gounod, Verdi y Wagner - cuyos bustos y nombres ocupaban un lugar destacado en los dinteles de las puertas-ventanas. Nuestra curiosa guía fui describiendo uno a uno a estos artistas, tarareando en algunos casos fragmentos de sus obras más famosas.

Foyer de los Bustos

Seguimos por el salón dorado, en el cual como su nombre lo indica prevalecía ese color. De estilo francés, presentaba relieves en paredes y techos con técnica de dorado a la hora, columnas talladas, imponentes luminarias, espejos –daban la sensación de estar en un ambiente más grande-, pisos de madera y hasta un vitral. Un detalle al que no habíamos prestando atención hasta ese momento era el del material de los pisos… los lugares de más tránsito del teatro tenían pisos con mosaicos, mientras que los de menor circulación como este salón de madera. Actualmente esta sala se utiliza para ensayos, selección de artistas, exposiciones y pequeños conciertos.

Salón dorado I

Salón dorado II

Para el final estaba quedando lo mejor: la sala principal!!! El gran salón donde se llevan a cabo los grandes espectáculos está rodeado de pasillos con puertas a través de las cuales se accede al mismo. Salvando las distancias, el corredor por el que fuimos caminando me tele-transportó varios años atrás al aula Magna de la Facultad de Medicina de la UBA; la voz de alto de nuestra guía rápidamente me devolvió a la realidad. Nos paramos junto a una de las puertitas, y paulatinamente fuimos ingresando al palco principal, ubicándonos en las 34 sillas que posee. Ahí se develó el secreto de porqué las visitas guiadas son de grupos de hasta 34 personas.

IMPONENTE!!! Creo que es la mejor palabra que describe este lugar. Desde nuestro lugar privilegiado teníamos una excelente vista del escenario -en ese momento oculto tras un gran telón de 48 metros de altura-, los palcos dispuestos en varios niveles, y las 22 filas de asientos. Separando la platea del escenario estaba el foso, un espacio especialmente diseñado para la orquesta con capacidad para 120 músicos. Por debajo de los palcos, a la altura de la platea aún se pueden observar las rejas desde donde las viudas podían presenciar las obras –básicamente escuchar- sin ser vistas por el resto de los asistentes. Una inhumana costumbre que afortunadamente fue prohibida hace ya varias décadas. Con sala llena, unas 2700 personas pueden disfrutar –obviamente con distinto confort y visión- de un espectáculo al mismo tiempo.

Sala principal

Coronando la sala, la cúpula. Difícil estimar las dimensiones de ese gran “platillo” en el que actualmente se puede observar una pintura del argentino Raúl Soldi. Habiéndose deteriorado la original pintada por el artistas francés Marcel Jambon producto de filtraciones, en 1966 fue inaugurada la actual que se encuentra rodeando una gran araña de 7 metros de diámetro de más de una tonelada de peso y 730 lamparitas. Y eso no es todo, ahí en las alturas dentro de esa plataforma hay un corredor que es utilizado en algunas obras por músicos y actores generando un efecto especial de voces celestiales y coros de ángeles.

Intento de foto de la cúpula

Más allá de la estética, este salón tiene una acústica casi perfecta. Durante las obras ni los músicos, cantantes ni actores utilizan micrófonos; el perfecto diseño hace que el sonido fluya y alcance todos los rincones del lugar. En una de sus visitas el tenor Luciano Pavarotti –una autoridad en el tema- haciendo referencia al tema enunció: “El Teatro Colón tiene un grandísimo defecto; su acústica es perfecta. Imaginen ustedes lo que eso significa para un cantante. Si uno hace algo mal, se nota enseguida".

Habiendo quedado impresionados con la belleza e imponencia de esa gran sala vacía, no puedo imaginar lo que debe ser llena de gente, con todas las luces encendidas y el telón levantado durante una función. 

Lamentablemente, con esto finalizaba esta interesantísima visita. Los cincuenta minutos habían pasado tan rápido que nos quedamos con ganas de un poco más. Tal vez algún día volvamos con tickets en mano… Si fuese clarividente apuesto que nos visualizaría paraditos viendo una obra desde el paraíso –en lo más alto y alejado del escenario- y no precisamente en el palco principal.

sábado, 17 de junio de 2017

Cementerio de la Recoleta

By Sole

Sin duda uno de los lugares de Buenos Aires que merece una visita es el cementerio de la Recoleta. Este debe su nombre a los monjes recoletos quienes tenían el huerto de su convento en este lugar que fue expropiado para la construcción del primer camposanto público de la ciudad.



En sus cinco manzanas alberga 4870 sepulcros, con más de 70 declarados “Monumento Histórico Nacional”, en los que yacen los restos de reconocidos políticos, científicos, artistas, deportistas, y personajes de la alta sociedad argentina. Muchas de las bóvedas y mausoleos construidos principalmente en mármol, siguiendo diferentes estilos arquitectónicos, y ornamentados con esculturas, representan verdaderas obras de arte.
La lista de personalidades que encontramos en el interior es extensa, pero no me voy a detener en eso, sino en las historias y leyendas urbanas que involucran a varios de sus habitantes eternos.






Historias y leyendas:

Elisa Brown, hija del almirante irlandés Guillermo Brown

Detrás de la urna de bronce de Guillermo Brown (confeccionada con material de fundición de los cañones de barcos), se encuentra una más pequeña de madera con los restos de su hija Elisa. Cuenta la historia que el prometido de la joven, el comandante Francis Drummond, fue mortalmente herido mientras luchaba bajo las órdenes del mismísimo almirante Brown. Tras enterarse de la muerte de su futuro esposo, Elisa decide suicidarse ahogándose en las aguas del Río de la Plata reencontrándose con su amado el día en que hubiese tenido lugar la boda.


Salvador María del Carril

En este caso no vamos a recordar a Salvador María del Carril por haber sido el primer vicepresidente constitucional de la Nación durante el gobierno del general Urquiza, ni por haber sido gobernador de San Juan, sino por su curiosa bóveda funeraria cuya construcción fue encargada por su viuda doña Tiburcia Domínguez de Del Carril.

Parece que la señora Tiburcia era una compradora compulsiva, lo que generaba muchas discusiones con su marido que era el que ponía el dinero. El tema llegó a tal punto que Salvador se cansó de pagar las deudas, y tras varias advertencias a su señora publicó una nota en los principales medios de la época advirtiendo que ya no se haría cargo de de los excesivos gastos generados por su mujer. La indignación de Tiburcia fue tal que la pareja si bien seguía casada dejo de hablarse hasta que la muerte los separó.

Consistente con lo que fue su relación en vida, incluyendo los casi 30 años de silencio, la señora dejó en claro que cuando falleciera su busto debía mirar en la dirección opuesta a la estatua de su esposo prolongando su desdén más allá de la vida. 

Doña Tuburcia de frente, Don Salvador de espaldas

Liliana Crociati de Szaszak

Esta joven encontró la muerte en uno de los momentos más idílicos de una relación: la luna de miel. La pareja se encontraba en la localidad austríaca de Innsbruck cuando un alud sepultó el hotel donde estaban hospedados; ella murió en el acto. Algunos cuentan que ese mismo día, a 14000 km de distancia, también murió su perro Sabú. Los padres, devastados tras la muerte de su única hija, mandaron a construir una estatua de la joven con su mascota que se encuentra junto al sepulcro. Completa la desgarradora escena una placa con un poema intitulado “A mia figlia” escrito por su padre, un conocido escultor, peinador y poeta italiano.

Liliana Crociati de Szaszak

David Alleno

Este hombre no fue ningún personaje ilustre de la política, deporte ni del espectáculo; simplemente fue cuidador del cementerio durante casi 30 años. Estimo que le tenía mucho afecto a su lugar de trabajo, ya que invirtió los ahorros de toda su vida comprado una parcela que le asegurase la residencia eterna ahí. Precavido, viajó a Italia donde encomendó la construcción de su propia estatua de mármol para inmortalizar su imagen con la ropa de trabajo, regadera, escoba y un manojo de llaves.

La leyenda narra que una vez que el bajorelieve estuvo colocado en su lugar, don Alleno volvió a su casa y se suicidó. Ya había cumplido su objetivo en la vida…

David Alleno

Alfredo Gath

Uno de los dueños de las tiendas Gath y Chavez tenía un miedo que lo atormentaba: ser enterrado vivo. Haciéndole frente a su temor, mediante la ayuda de un ingeniero diseñó donde sería su última posada un mecanismo hidráulico por el cual cualquier movimiento en el féretro hacía que el mismo se activara abriendo la puerta del ataúd, lo que a su vez abría la puerta de la bóveda y hacía sonar la campana instalada en el campanario del mausoleo.


Rita Dogan

Los Sáenz Valiente tenían tal aprecio por su empleada doméstica Rita Dogan que tras su muerte decidieron enterrarla en la parcela familiar. El detalle es que guardando las distancias entre las clases sociales, la difunta tiene su tumba en Recoleta pero del lado del afuera del mausoleo. Con cama afuera hasta la eternidad...

"Con cama afuera"


Rufina Cambaceres

Sin dudas la historia de Rufina Cambaceres es una de las más conocidas y trágicas del cementerio. El día de su cumpleaños número diecinueve fue encontrada si vida. Sin una explicación clara de qué había provocado la muerte fue enterrada.

Pocos días después los guardianes del cementerio notaron que el ataúd se había desplazado. Al abrirlo observaron con horror que el cuerpo de la joven estaba en otra posición, con golpes y rasguños en el rostro. La historia más difundida cuenta que Rufina fue enterrada viva mientras sufría un ataque de catalepsia, al despertar dentro del cajón en un intento desesperado e infructuoso por salir se había provocado esas lesiones.

Hoy identificamos su mausoleo por la escultura de la muchacha invadida por una inmensa tristeza con la mano derecha sobre el picaporte de la puerta, tal vez intentando abrirla para regresar al mundo de los vivos. 

Algunos van más allá con esta historia y hasta cuentan que cada tanto se ve el fantasma de Rufina como la ´dama de blanco´ que deambula por el cementerio.

Rufina Cambaceres

El cementerio de Recoleta es un sitio de gran belleza arquitectónica, que nos invita a abstraernos por un rato de la realidad y sumergirnos en un mundo paralelo en el que se mezclan las historias verídicas con mitos que incrementan el misticismo del lugar.
Son muy recomendables las visitas guiadas gratuitas del Gobierno de la Ciudad. En los últimos años he realizado el recorrido en dos oportunidades en las que con gran pasión las guías cuentan algunas de las historias que les narré previamente y muchas más. (Para más información de días y horarios visiten la web de Turismo de Buenos Aires: https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/atractivo/cementerio-de-la-recoleta). Sin dudas es un lugar que tienen que visitar.