jueves, 10 de abril de 2014

Una tarde muy AGRAdable (cuac! )

By Sole con colaboración de Seba

Agra resultó ser un poco más incivilizado aún que los lugares por los que habíamos estado previamente! Se percibía mucho más el caos del tránsito, los bocinazos, la pobreza, la suciedad en el espacio público.

Había mucha más gente en las calles, desde hombres haciendo nada en posición de cuclillas (muy pero muy típica de los indios) hasta niños jugando descalzos. Nuevos personajes se sumaban a la escena: monos correteando por los techos de las desvencijadas edificaciones!!! Era tal el caos que hasta chocamos con una vaca que en el momento que estábamos pasando se le ocurrió cruzar la calle!!! Por suerte íbamos a muy baja velocidad y no hubo daños ni para el auto, ni para el animal, y en consecuencia para nuestro chofer… Supongo que de haber lastimado a la vaca, lo hubiese venido a buscar el dueño!!! Cuando uno ve a estos animales piensa que pertenecen a nadie, como perros callejeros, pero no es así! Por lo que nos comentaron, cada uno de estos grandes mamíferos tiene un dueño que durante el día los deja libres para que vayan y coman pasto y basura del espacio público, de manera tal de no gastar en alimentos.

Lo primero que hicimos luego de surcar la ciudad fue ir hasta el hotel para dejar las maletas. En el hall del Howard Plaza, hotel de categoría “mucho más selecto” para nuestra guía, nos esperaba un representante de la empresa del tour, que nos preguntó cómo había sido el viaje, qué nos parecía el chofer, y nos facilitó su número de teléfono por si teníamos algún problema en Agra. Hicimos el check in, y fuimos al cuarto que nos habían asignado en el primer piso. Quedamos muy conformes con nuestra habitación: limpia, amplia, digna de cualquier cadena hotelera de un país del primer mundo. Lo único que la hacía especial era la gran ventana de vidrio transparente que separaba la ducha del resto de la habitación, que a pesar de la cortina semiopaca plegable, quitaba privacidad.

Ya habían pasado las 14 hs cuando salimos del hotel, y teníamos hambre; en contra de nuestra costumbre fuimos a comer donde nos sugirió el guía. El restaurante elegido se llamaba Haveli. Los mozos parecían acostumbrados a la atención de turistas y estaban mejor predispuestos a responder preguntas sobre la comida, comparado con los otros lugares que habíamos visitado los días previos. Elegimos dos platos vegetarianos, uno con vegetales en una salsa algo picante, y el otro arroz con paneer (queso cottage), que acompañamos con roti. Nos resultó rico; ya nos estábamos adaptando a la comida!!!



La parada posterior al almuerzo fue el Agra Fort. Es una enorme fortaleza, ubicada a orillas del río Yamuna, cuya construcción fue iniciada por “Akbar, tercero mughal emperor”, y continuada por sus sucesores. Es un conjunto de edificios que sirvieron de palacio a cuatro generaciones de emperadores mogoles: Akbar, Jahangir, Shah Jahan y Aurangzeb.

Luego de pagar las 300 Rp que costaba el ingreso, cruzamos el fuerte e ingresamos al gran laberinto de patios y habitaciones, de diferentes estilos, pero de gran belleza. Aún se puede apreciar las medidas de defensa que se tuvieron en cuenta a la hora de la construcción: el río, fosos, y la alta muralla perimetral, con las clásicas aberturas con forma de pirámides truncas, con la base ancha hacia adentro, que permitían el ataque de adentro hacia afuera, dificultando la agresión invasora.



Desde una de las habitaciones del gran fuerte de arenisca roja pudimos ver a lo lejos, del otro lado del río, el tan esperado Taj Mahal!!! Increíble ver en vivo y en directo esa imagen tan emblemática, sinónimo de India!!!

No puedo contar lo más interesante del Agra Fort, sin remontarme a la propia historia del Taj Mahal. El emperador Shah Jahan, nieto de nuestro amigo “Akbar, tercero mughal emperor”, tenía varias esposas, pero sólo una preferida: Mumtaz Mahal. Cuenta la historia que Mumtaz muere al dar a luz su decimocuarto hijo, lo que provocó el desconsuelo de Shah Jahan. Como manifestación de su amor hacia Mumtaz, envió construir este impresionante mausoleo en mármol blanco con detallados “trabajos de incrustación”, tarea que no resultó sencilla, y llevó unos 23 años (1631- 1654) y el trabajo de más de 20000 obreros.

Hay varias historias controvertidas que giran alrededor de la construcción. Por un lado se dice que contrató al arquitecto persa más célebre de la época y mandó a matar a la esposa para que pudiera vivenciar por sí mismo el dolor que él estaba sintiendo, y le sirviera de inspiración para la creación de una obra sin igual. También está la creencia de que concluido el trabajo, mandó a cortar las manos a los obreros que habían trabajado en la construcción, para evitar que pudiera reproducirla. Están quienes dicen que estos son solo cuentos para aumentar la mística que gira en torno al Taj Mahal.

Allá lejos en el año 1658, Shah Jahan fue destronado por su hijo Aurangzeb, y encarcelado en el Agra Fort hasta su muerte, unos 8 años después. El hombre permaneció enclaustrado en una habitación desde cuya ventana sólo se podía ver el Taj Mahal, recordándole cada día a su esposa muerta. Hoy en día se puede visitar el lugar y observar a este magnífico edificio desde la misma ventana que lo hacía el emperador derrocado.

Los planes de Shah Jahan de tener su propio mausoleo como el Taj Mahal, pero en negro, nunca se concretó, y su cuerpo actualmente descansa junto al de su amada esposa, siendo su tumba lo único que quiebra la perfecta simetría con la que fue concebido este edificio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y una de Las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Tanto a la entrada como a la salida del Agra Fort tuvimos que esquivar el tumulto de vendedores de alhajas, cajitas de madera y libros con fotos del Taj Mahal.

Ya en el auto cruzamos el puente que pasa sobre el río Yamuna, tarea nada sencilla!!! El tránsito estaba terrible!!! Todo el caos que habíamos presenciado previamente pero arriba de un puente, incluido un carro tirado por dos bueyes!!! No teníamos apuro y en ese momento del viaje todo nos seguía sorprendiendo, así que no representó problema alguno!!!

Aún nos quedaban dos lugares para visitar esa tarde, siendo el siguiente el Mausoleo de Itimad-ud-Daulah (impronunciable), más conocido como “Baby Taj”. Pese a que nuestro libro pesimista advertía sobre el “Taquillero de dudosa honradez; comprobad el cambio!”, no tuvimos problemas. Pagamos las 110 Rp de entrada y nos dieron el vuelto que correspondía.

Para poder acceder al edificio principal hay que quitarse los zapatos o “alquilar” cubrezapatos descartables, como los que se usan en quirófano; ahí fueron otras 10 Rp de propina...

Se cree que este mausoleo, al igual que el de Humayun y Akbar, sirvió de inspiración en el diseño del Taj Mahal, principalmente a la hora de elegir el material a utilizar. El Baby Taj representa el abandono de la arenisca roja y la introducción del mármol blanco en las construcciones mogoles.



Fue construido en la margen del río Yamuna para enterrar al suegro de Jahangir, que a su vez resultó ser el abuelo de Mumtaz Mahal, mejor que todo quede en familia! Además del blanco mármol traído de canteras de Makrana llama la atención el detallado “trabajo de incrustación” de piedras preciosas y semi-preciosas, que nuestro guía recitaba de memoria “coral, turquesa, ámbar, ónix, lapislázuli, jade, zafiro…”.

Aún faltaba ir a ver el Taj Mahal al atardecer, uno de las actividades más esperadas del día. Si bien la distancia puede resultar “caminable”, la zona es muy humilde (no necesariamente insegura). Así que salimos en coche con nuestro chofer y el guía y luego de recorrer un par de calles, llegamos al parque Ram Bagh. No queríamos ver ningún parque, sólo habíamos ido ahí para ver la cara menos vista del Taj Mahal. Al llegar allí nos encontramos con dos opciones: la primera era pagar 110 Rp para entrar al parque que está justo en frente del Taj, y la segunda era ir al espacio público ubicado a la derecha, y tener una muy linda vista pero no perfectamente alineada al edificio… como corresponde fuimos del lado de los pobres. Para llegar hasta la orilla del río Yamuna, tuvimos que pasar al lado de un camello, de un santuario, y de una carpa donde fritaban comida. Junto a la carpa había un hombre de seguridad con su correspondiente arma, que vigilaba que ninguno de los que estábamos del lado público nos pusiéramos delante del terreno del parque dificultando la visión de los que habían pagado. No faltaban tampoco los vendedores, tanto niños como adultos, que nos abordaban en diferentes idiomas, un par de muchachas que guiaban a su grupo de cabras, ni un sadhu. Qué es un sadhu? Es un hombre que ha renunciado a todos los vínculos y bienes materiales, en pos de vivir en la austeridad y alcanzar la iluminación. La realidad es que la mayoría de los sadhus (o santones) que nos cruzamos eran simplemente hombres vestidos con ropas naranja o amarilla, con barba y cabellos largos, que cobraban por sacarse fotos con los turistas.

Foto "robada" al Sadhu
Frente a nosotros teníamos un largo terreno, que se continuaba con el río que estaba bastante bajo, y del otro lado del mismo el Taj Mahal! No podíamos creer la belleza y el tamaño del edificio!!! La gente que paseaba por su terraza exterior, parecía super pequeña comparada con la altura de los minaretes y el mausoleo propiamente dicho. Le sacamos decenas de fotos, de diferentes ángulos, con diferente iluminación a medida que el sol se iba poniendo, y distintos modos de la cámara.



Siguiendo unos cientos de metros hacia la derecha apenas se lograban divisar unos ghats, que aún estaban humeantes, denotando que se estaban llevando a cabo cremaciones. Para los que nos estamos acostumbrados puede resultar chocante, pero para los indios es una escena más de la vida cotidiana.



Cuando ya estaba por terminar de ponerse el sol y comenzaba a soplar el vientito, regresamos al hotel. Esa noche hubo room service de comida india: Dals (lentejas) en una salsa con muchas especies, y otro plato que consistía en trozos de pescado en otra salsa también especiada, pero de diferente sabor. Para compensar un poco lo spicy de los platos, los acompañamos con arroz blanco, rotis y dos cocas light. Cuando hicimos el pedido nos entendieron todo perfectamente, pero lograr que retiraran los platos sucios fue todo una odisea!!! Requirió de tres llamadas telefónicas ya que no nos entendían!!! Finalmente pasaron a retirar los platos y zafamos de dormir en medio del olor a curry y masala!!!

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