lunes, 13 de enero de 2014

San Antonio de Areco

By Sole
Agosto 2011

A apenas 113 km de la Ciudad de Buenos Aires tenemos a San Antonio de Areco, otra excelente opción para una escapada!

En un día nublado, con un chispeo intermitente, agarramos el auto y partimos hacia allá! Tomamos la General Paz, luego la Panamericana y por último la Ruta 8, llegando a SA de Areco en poco menos de 2 horas. La última parte del camino fue la más complicada porque la ruta tenía un solo carril por mano y por esta suelen circular camiones y vehículos bastante desvencijados, que apenas alcanzan la velocidad mínima permitida en rutas.
En el recorrido pasamos por 3 peajes, el primero de la Panamericana y después 2 más, uno de estos en esa parte calamitosa de la ruta 8.

Cuando llegamos sólo estaba nublado, la temperatura había subido y ni rastros quedaban del chispeo. Estacionamos el auto cerca de la costanera y fuimos a buscar información a la oficina de turismo ubicada en frente a esta, en Zerboni y Arellano. Ahí nos proporcionaron un plano del pueblo con las principales atracciones.

Cruzamos el Puente Viejo, construido en 1857 sobre el río Areco, en cuyas aguas se encuentra prohibido el baño por la contaminación. Es un puente peatonal, en el que no está permitido el tránsito vehicular. A unos 300 metros de este, sobre la mano izquierda nos encontramos con la pulpería "La Blanqueada", que se encuentra formando parte del "Parque Criollo y Museo Ricardo Güiraldes". No pudimos ingresar en ese momento porque aún era temprano, recién abría a las 11 hs. Así que dimos media vuelta, volvimos a cruzar el puente y caminamos hacia el casco histórico, o sea la típica plaza principal con la iglesia y la municipalidad, y las calles aledañas.



Resultó ser un lugar muy tranquilo, limpio y silencioso. Las casas antiguas convivían con algunas construcciones más modernas. Nos llamó la atención que la gente aún dejase las bicicletas en la puerta de sus casas sueltas, sin atarlas con las cadenas como solemos ver en ciudades más populosas. Algunas calles tenían árboles cítricos, los que conferían un delicioso aroma a azahares al lugar.

Aún se conservaban en su estado casi original algunos viejos almacenes, típicos de la ciudad, entre ellos el Almacén de "Los Principios",  ubicado en la esquina de Moreno y Mitre, donde se filmó el comercial de sopas Knorr "Sopas de Letras". Si bien se encontraba en funcionamiento, no entramos.

Almacén "Los Principios"

En otra esquina, Don Segundo Sombra y Zapiola, pero con aspecto de abandonado y con sus puertas cerradas estaba el "Boliche de Bessonart", declarado lugar de interés por la municipalidad de local.
Aun me pregunto porque en la página de información turística de la municipalidad del lugar recomendaban visitar la "Forragería Maggio", que era simplemente una ferretería, sin nada en particular.
Pasamos también por la chocolatería "La Olla de Cobre" donde vendían los chocolates más caros que ví en mi vida!!!! Hazte la fama y ... sube los precios!!!

Tras unas 2 horas de estar recorriendo a pie el lugar, merecíamos un almuerzo! Cuando habíamos estacionado, habíamos visto que por la zona de la Costanera había varias parrillas con asado al asador, así que nos dirigimos hacia uno de estos lugares.

El lugar elegido fue el "Puesto La Lechuza". Cuando llegamos, apenas pasadas las 12 del medio día, había poca gente, pero con el correr de los minutos se fue poblando. Comimos asado, vacío, chorizo y ensalada. Realmente, por la ubicación del lugar y comentarios que había leído en blogs, esperaba que la cuenta fuese mucho más abultada de lo que fue. Buena atención, rica comida y un precio adecuado.



Con el estómago lleno, seguimos paseando. Volvimos al "Parque Criollo y Museo R. Güiraldes". Como consecuencia de una inundación sufrida el 26 de diciembre de 2009, gran parte del museo se encontraba cerrado al público. Solo se podía visitar una sala con sogas, otra con una tahona (máquina que se usaba para moler trigo), la Ermita (una capillita) y una reconstrucción de la pulpería "La Blanqueada", que Ricardo Güiraldes nombra en Don Segundo Sombra. El museo propiamente dicho solo se podía ver desde el exterior. Por lo menos la parte que pudimos ver fue bastante decepcionante, y no valía el costo de la entrada que pagamos.



En el pueblo hay un par de opciones de hospedaje, que va desde lujosos hoteles con spa, casas de campo con pileta, hasta hostels y campings. Hay para todos los gustos y presupuestos. Nuestro viaje fue sólo de un día, así que no tuvimos la oportunidad de ir a ninguno de estos lugares. 

Dimos una vuelta más en auto, y decidimos seguir hacia el pueblo rural de Vagues, otro de los lugares que estaba recomendado visitar en la página web de la municipalidad. Intenté cargar el nombre del lugar en el GPS, pero no lo reconocía, así que nos fuimos guiando por los carteles indicadores. Volvimos a la ruta 8, hicimos unos 2 km hacia el lado del Buenos Aires, hasta que nos cruzamos con la ruta 41, la cual tomamos por otros 2 km hacia la derecha. Ahí encontramos una salida hacia la izquierda, recorrimos un par de km más y llegamos...

Mientras Seba iba conduciendo, yo iba mirando el GPS. El pobre estaba perdidísimo, apenas podía informar "Conduciendo por Carretera"; en el visor se veía un rectángulo amarillo en el medio de la nada, eso era Vagues...
Difícil precisar el tamaño, pero estimo que el rectángulo no tendría más de 100 x 400 metros. En el camino de entrada estaba La Posta de Vagues, un "hotel de campo" y parrilla. En la gran vuelta manzana que dimos, vimos una escuelita, un par de casas humildes, una gran construcción que parecía pertenecer a una congregación religiosa por la estatua que tenía en su frente y la vieja estación de tren abandonada. Parecía la estación de un pueblo fantasma, el andén estaba limpio lo que sugería que alguien la cuidaba (aunque obviamente no vimos a nadie), conservaba sus carteles en buen estado, pero las vías estaban cubiertas por pasto y yuyos denotando que ya hacía mucho tiempo que el tren no circulaba. Sacamos un par de fotografías y volvimos al coche, no había mucho más para ver.


Estación de tren de Vagues

Volvimos hacia la ruta 41 y de ahí a la 8, haciendo todo el camino inverso al de la ida.

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