martes, 28 de enero de 2014

Día de pesca en Monte

By Sole
Junio 2013

Qué hicimos el día más frío de Junio??? Nos fuimos a pescar a Monte!

Agarramos el equipo de mate con agua calentita, pantalones, camperas, cuellos térmicos, y gorros, y partimos con espíritu aventurero a enfrentar el frío polar. Tomamos la autopista Ezeiza-Cañuelas  y luego la ruta nacional 3, y en poco más de una hora, hicimos los 113 km que nos separaban de San Miguel del Monte.

Allá nos encontramos con Javier y Jenny, el hermano de Seba y la novia. Recorrimos, parte de los 15 km de perímetro asfaltados de la laguna de Monte, la vedete del lugar, hasta que encontramos un lugar para pescar. Esta laguna, ubicada muy cerca de la ciudad de Buenos Aires,  resulta un lugar atractivo para los pescadores, quienes pueden pescar desde los márgenes de la misma o alquilar un bote y probar suerte en zonas más alejadas. Entre las especies que se puede capturar están los dientudos, carpas, tarariras, bagres y pejerreyes.

Optamos por instalarnos con nuestras sillas de camping en un sector con pasto prolijamente cortado y algún que otro árbol de la costanera. Mientras los pescadores preparaban su equipo de pejerrey, me dispuse a preparar el mate con la intención de recuperar un poco la temperatura. Hacía frío!!! Mismo en el trayecto pudimos ver la escarcha en los pastos de los terrenos aledaños a la ruta!!! No exagero al decir que fuimos el día más frío del año!!!



Con un poco de buena onda, el mate calentito y unas galletitas Pepito pasamos una linda mañana, aunque de los pejerreyes no tuvimos ni noticias!!! Ni siquiera hubo pique!!!

Compañero indispensable en las escapadas!

Cerca de las 12:00 hs juntamos el equipo de pesca y regresamos a los autos. Qué lindo que se sentía ahí adentro!!! Dimos una vuelta más por la laguna con intención de elegir un lugar donde comer. En los alrededores hay algún que otro camping, cabañas de alquiler temporario a turistas y algunas parrillas; digamos que el lugar tiene algo de infraestructura para los que quieren pasar un fin de semana.

Nos detuvimos en una parrilla que estaba en la margen de la laguna. No podría decir cómo se llamaba, porque no tenía ningún cartel que lo indicase. Como tampoco aceptaban tarjeta ni entregaban factura, nunca supe su nombre. Si bien las paredes eran vidriadas con vista al agua, no pasamos frío, ya que había un par de salamandras que calefaccionaban el lugar. Comimos carnes, papas fritas, ensalada y flan, si vamos a hacerla, hagámosla completa! Todo estuvo rico, a un el precio estándar.

Post-almuerzo teníamos 2 opciones: volver a probar suerte con la pesca o dar un paseo por el pueblo. Javier y Jenny, fanáticos de la pesca optaron por la primera opción, y Seba y Sole, por la segunda.

Pudimos descubrir un pueblo tranquilo, tal vez porque aprovechamos la tranquilidad que brinda la siesta. Recorrimos la plaza Adolfo Alsina con sus pérgolas y árboles otoñales podados, frente a esta la municipalidad y la iglesia San Miguel Arcángel.


A pocas cuadras de distancia de la plaza, varias edificaciones de aspecto colonial, entre las que se destacaban la escuela nº 16, la casa de “Carancho” González, el museo municipal, y el Rancho de Rosas, completaban la especial atmósfera pueblerina. Si bien estaban abiertos al público, hicimos sólo una “recorrida de fachadas” y aprovechamos para tomar algunas fotografías, antes de emprender el regreso disfrutando el calor del interior del auto.


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