domingo, 7 de agosto de 2016

Muralla China!!! Allá vamos!!!

By Sole

14 de Octubre de 2015

El día anterior nos habíamos acostado temprano para estar bien descansados para lo que se avecinaba. Pero no salió como lo planificamos… tras una noche de sueño entrecortado que culminó a las 5 y algo de la mañana cuando llegaron unos españoles hablando a viva voz al cuarto de al lado, una vez más a las 7:30 hs estábamos paraditos en la recepción esperando el desayuno. Esta vez variamos uno poquito y fuimos por el huevo frito con tostadas, manteca y mermelada. No sé si es producto de que estoy envejeciendo o que estoy modificando mis hábitos, pero cada vez disfruto más el desayuno.

El gran día había llegado! Finalmente íbamos a conocer lo más maravilloso y conocido que tiene China: la muralla!!! Inmensa, inabarcable, se extiende por más de 6000 kilómetros (algunos afirman que ese número se queda muy corto) a lo largo del país. Lejos de lo que alguna vez imaginé, no se trata de una sola muralla, sino de cientos de murallas, algunas unidas entre sí, otras no. Cuando nos pusimos a planificar la visita en Buenos Aires descubrimos que había varios sectores para visitar a distinta distancia de Beijing, en distinto estado de conservación y con diferente público. Para sumar opciones, el recorrido se podía hacer por cuenta propia o con agencias de viaje que ofrecían tours privados o grupales a muy diversos precios. Con todas estas posibilidades tuvimos que investigar un poco para encontrar lo que más se ajustara a nuestro perfil; felizmente lo encontramos! Nos habíamos definido por una excursión que combinaba trekking y caminata por un sector no remodelado de la muralla con acceso limitado, y a un buen precio.

A diferencia de las excursiones tradicionales, en lugar de pasarnos a buscar con un micro por el hotel, nos teníamos que encontrar con el resto del grupo en la salida de la estación de metro Lama Temple. Ni bien salimos del subte nos encontramos con un puesto de frituras alrededor del cual se acumulaba la gente dispuesta a comprar su desayuno -fueron suficiente 30 segundos para que nos asqueáramos del olor a frito-. Unos minutos después nos encontramos con Heidi; “nos vas a reconocer por la ropa de trekking” nos habían advertido previamente por mail Heidi y Fred, y así fue. En los siguientes minutos se terminó de conformar nuestro grupo con un suizo y un norteamericano. En el mismo lugar se juntó otro grupete que iba a pernoctar en la muralla y estaba a cargo de Fred, el otro guía de China Hicking (http://www.chinahiking.cn). Heidi & Fred eran una pareja multirracial, ella china y él belga, apasionada por el trekking que había materializado su pasión en este proyecto turístico.

Rumbo a Lama Temple Station

A las 9:25 ya estábamos ubicados en la combi con ganas de iniciar el paseo. Nos habíamos acostumbrado a la rapidez del subterráneo; avanzar en las calles resultaba una tarea difícil. Pronto tomamos una carretera sobreelevada para empalmar con una autopista. El tránsito era bastante fluido, hasta que llegamos al peaje… la constipación de las autopistas en este punto parece que no tiene solución en ningún lugar. Durante este trayecto tuvimos la oportunidad de mirar más detalladamente los alrededores de la ciudad, donde una vez más fuimos observando complejos de torres, separados unos de otros por descampados. Otra de las cosas que nos llamaron la atención fueron los autos; uno más grande y lujoso que el otro. Nunca había visto tantos autos de alta gama juntos! De apoco las construcciones fueron desapareciendo y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos en un área agreste con árboles y pequeñas granjas con gallinas, huertas y colmenas.

Luego pasamos por un complejo vacacional que me trajo a la memoria el viaje en tren que habíamos hecho algunos años atrás entre Zagreb y Budapest donde habíamos pasado por centros similares de Hungría. Al no ser época de vacaciones el lugar estaba tan vacío como el canal que corría frente al mismo. Aparentemente en verano se abren las compuertas de una represa y el canalcito se llena de agua.

Pronto dejamos atrás la civilización y terminamos en un camino ascendente de montaña zigzagueante, con muchas curvas y contracurvas. Una de esas situaciones en las que uno tiene que tener una confianza plena en el chofer y repetirse como un mantra “el chofer tiene experiencia, él conocer el camino; el chofer tiene experiencia, él conocer el camino, el chofer…”.

Casi 2 horas después paramos en un pequeño poblado de montaña, con algunas casas aisladas con sus gallinas y huertitas donde predominaban los cultivos de maíz y zapallo. Habíamos llegado al punto de partida del trekking!!!

Maíz seco

Ingresamos en el patio de una casa donde íbamos a almorzar. Feliz, moviendo su pequeño rabo, nos esperaba un perrito negro –el primer perro sociable que veíamos en China-. El lugar parecía sencillo, un patio central rodeado por habitaciones con ventanas a través de las cuales se veía que eran dormitorios con grandes “camas” de similar aspecto a la de nuestro hostel: el gran entarimado de material que contactaba con la pared del fondo y los dos laterales, totalmente cubierta por colchones y ropa de cama. Me dio la impresión que cada dormitorio era para una familia, y que se trataban de “camas familiares”. En los alfeizares de las ventanas se secaban pequeños ajíes, choclos, hongos y porotos. Una de las puertas daba a una diminuta cocina donde preparaba el almuerzo nuestra anfitriona; una mezcla de aromas emanaba de ahí. La casa terminaba en una pequeña huerta donde había un hombre trabajando. Mientras se terminaba de preparar la comida nos ofrecieron té verde como cortesía y de paso levantar un poco la temperatura, puesto que el ambiente estaba bastante fresco.


Ají picante secándose al sol

Heidi sirviendo el té



Mmm, ya estaba por llegar la comida. Ya estábamos acomodados alrededor de la mesa redonde del patio, junto a Heidi y el chofer, cuando comenzaron a desfilar los platos. La primera en llegar fue la gran cacerola con arroz “sticky” –aclaro que esta pegajosidad es una gran ventaja cuando uno tiene que agarrar el arroz con palito- un infaltable en cualquier comida! Luego fueron viniendo, a medida que salían del wok, el resto de los platillos: rodajitas de extraños embutidos (no tengo la más mínima idea que eran ni como sabían porque no me tentaron ni un poquito), revuelto de huevos y tomate, chauchas de grandes dimensiones con trozos de carne de cerdo, salteado de cebolla, morrón y hongos, ensalada de verdes y tofu, y un salteado de un vegetal cortado en bastones que no identifiqué pero que me gustó. Cada uno tenía un par de palitos y un pequeño bowl en el que iba sirviendo todas estas delicias que estaban dispuestas en el medio de la mesa. Todo lo que probamos estaba muy sabroso. Fue una linda experiencia en la que pudimos probar distintos platos y comer de la manera en la que lo hacen tradicionalmente los chinos. Un valor agregado de la excursión, algo que nos hubiésemos perdido de haber intentado hacer la recorrida por cuenta propia.

Un almuerzo delicioso!!!

Habiendo recargado energías ya estábamos listos para iniciar el ascenso a la muralla!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario