sábado, 5 de marzo de 2016

Terminando nuestro recorrido por Estambul

By Sole

Desde Besiktas regresamos por donde habíamos venido hasta llegar nuevamente a Kabatas, desde donde tomamos una de las calles que subía hacia Taksim. Ni quiero recordar esas pendientes!!! Imagínense lo que eran que en las calzadas había lomas de burro para frenar a los autos…  Ni las clases de spinning ni las largas sesiones de running que tenía en mi haber fueron suficientes para afrontar con dignidad esas calles!!! Fue tanto el esfuerzo que al llegar arriba me quería sacar toda la ropa del calor que tenía!!! Me quejo pero si ahora me dan la opción de volver a subir por ahí o tomar el funicular vuelvo a elegir el esfuerzo de mis piernas!!!

Duro ascenso hacia Taksim
 
Cuando nos detuvimos a respirar aprovechamos para ver las casas y edificios de 3 o 4 pisos de los alrededores. Tal como en el cementerio por el que habíamos pasado un par de días atrás, los únicos habitantes del lugar parecían ser los gatos… nos cruzamos con una cantidad escandalosa de felinos de todos los colores y combinaciones imaginables!!! Parecían ser animales apreciados por los vecinos ya que cada tanto había recipientes con agua y alimento; la buena alimentación –al menos en cantidad– se reflejaba en el tamaño de esos animales. El creador de Garfield debe haberse inspirado en alguno de estos…

Al llegar arriba de todo tomamos Inönu Caddesi bordeada de edificios de aspecto europeo que nada tenían que ver con lo que habíamos venido viendo. Así, de un minutos a otro nos encontramos con otra realidad, la Estambul moderna! En Taksim Square no podía faltar un monumento a Atatürk, el fundador y primer presidente de la república de Turquía, en este caso junto a sus soldados representando la guerra de la Independencia. Fuésemos a donde fuésemos  había una referencia a ese hombre, su nombre está en múltiples lugares como calles, edificios y el mismísimo aeropuerto internacional de Estambul.

Taksim Square
Para que no quedaran dudas de que estábamos en la parte más nueva de la ciudad europea ahí estaban,  uno al ladito del otro, Mc Donald’s, Burger King, Starbucks y otros locales de comida rápida. Merecen una mención especial los puestos de venta de flores y tiaras/ coronas confeccionadas con estas. Un lugar complicado para un indeciso por la gran variedad de colores y tipos florales.

Puestos de flores de Taksim Square

Instintivamente fuimos caminando siguiendo la seguidilla de negocios desembocando en Istikal Caddesi, la calle comercial por excelencia!!! No fue casualidad que cayéramos ahí, ya teníamos arreglada una cita con un par de locales de ropa que habíamos fichado en la zona!!!!

Toda la gente que no habíamos visto durante la mañana estaba ahí!!! Parecía la calle Florida un día de semana al mediodía; grandes hordas humanas caminaban en todas direcciones. Los turistas nos mezclábamos con los turcos, en su mayoría hombres, que caminaban orgullosos con sus tupidas cejas y bigotes oscuros. Una vez más los grupos de hombres eran muchísimo más frecuentes que los de mujeres; las pocas que vimos estaban acompañadas por hombres que apuesto que serían los maridos. Y eso no era todo… para hacer más caótica la situación por el medio de la calzada circulaba un vagón del antiguo tranvía!!! Así que cada tanto había que hacerse a un costado para que pasara el coche con el cartel “Taksim- Tünel”, una de las atracciones turísticas del lugar.

Istikal Caddesi

Hicimos un par de compras en los locales de ropa; a pesar de que el tipo de cambio nos era desfavorable los precios eran más bajos que en Buenos Aires…

Nos llevamos una gran decepción cuando recorrimos Çukurcuma. Por la descripción prometía ser algo parecido a San Telmo pero resultó ser una calle solitaria con algún que otro café y negocios aislados de antigüedades que ni siquiera tengo la certeza de que estuvieran abiertos. O sea nada en especial, y encima para regresar de ahí tuvimos que caminar pendiente arriba… Por lo menos los domingos por la tarde no vale la pena desviarse hasta ahí!

Recapacitando un poco, tal vez si valga la pena hacer el desvío si uno leyó el libro "Museo de la Inocencia" del escritor turco ganador del premio Nobel de Literatura Omar Pamuk. Cuando visitamos el barrio desconocía la presencia del libro y del museo que lleva ese hombre. De hecho, antes de regresar a Buenos Aires, pasé por una librería del aeropuerto y me traje como souvenir ese libro, casi elegido al azar entre los que estaban expuestos. A pesar de que el libro me resultó un tanto reiterativo y tedioso, tal vez un buen reflejo de la personalidad del protagonista, hizo que anotase en mi larguísima lista de lugares a visitar el Museo de la Inocencia que está justamente ubicado en Çukurcuma caddessi. Si hay un próximo viaje a esta ciudad lo visitaré. Si uno no leyó el libro no creo que tenga mucho sentido. 

Retomamos a Istikal Caddesi haciendo una rápida parada para fotos en la estación Tünel del subte, una de las más antigua del mundo, antes de llegar a la última atracción de nuestro recorrido del día: Galata Tower.

Estación Tünel

Esta torre medieval de piedra fue construida en 1348, convirtiéndose en la construcción más alta de la ciudad con sus poco más de 60 metros. En los siglos subsiguientes sufrió varias modificaciones, sobre todo en su parte superior, convirtiéndose tras la remodelación de la década del 60 en lo que es hoy en día.

Ya la habíamos visto desde todos los ángulos, ahora la teníamos a muy pocos metros, y pocos minutos después íbamos a estar en su interior! Dispuestos a subir a su mirador hicimos los 25 metros de fila que nos separaban de la entrada, teniendo que defender nuestro lugar cuando estábamos llegando a la taquilla. Avivados hay en todo el mundo y Turquía no es la excepción! En un momento cuatro turcos veinteañeros se metieron en medio de la fila así como si nada; les dejamos en claro, métanse donde quieras pero NO delante nuestro! Así que como nadie se quejó entraron atrás nuestro. Pagamos la entrada para turistas de 18,5 TL; para los locales la entrada era más económica. El tráfico de visitantes está limitado por la velocidad en que los dos ascensores, que transportan seis personas cada uno, hacen su recorrido.

Galata Tower
Subimos con el elevador hasta un primer nivel donde estaban los sanitarios y un par de jóvenes disfrazados de sultán y odalisca para sacarse la foto de recuerdo por 7 TL. De ahí salía una escalera que conducía a una confitería con una espectacular vista de los alrededores –sería el segundo nivel–. Continuamos ascendiendo un nivel más llegando a un balcón mirador; hacia afuera teníamos una espectacular vista de los alrededores, y hacia adentro las mesas del restaurante ubicado en ese nivel. Sin dudas la vista de la confitería superaba ampliamente a la de este comedero que miraba al balcón repleto de gente,

El “método elevador” como limitante de la cantidad de gente que visitaba el lugar por turno no era muy efectivo. Cuando llegamos al mirador estaba super congestionado, un caos!!! La gente iba llegando y se iba acumulando detrás de la que ya estaba ahí sacándose auto fotos. Con mucha paciencia fuimos avanzando lentamente; la idea era dar la vuelta a todo el perímetro de la torre que ofrecía una vista 360º de la ciudad. Como era de esperar en el sector que miraba hacia Sultanahmet el atascamiento se intensificaba, nadie quería dejar de apreciar la magnífica vista del Bósforo con Topkapi, Hagia Sophia y Blue Mosque de fondo. Muy bello!

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Como todos, nos tomamos el tiempo necesario para dar toda la vuelta a la torre y sacar todas las fotos que consideramos pertinentes. Cuando no tuvimos nada más que hacer ahí arriba bajamos y emprendimos la caminata hacia el Galata Bridge donde una vez más vimos un hermoso atardecer con el sol poniéndose detrás de las mezquitas. No escatimamos en tiempo para sacar fotos porque la vista realmente lo merecía. Caminamos entre los pescadores que mientras esperaban el pique tomaban el clásico tecito caliente para remontar la temperatura que comenzaba a caer a medida que se ocultaba el sol.


Los pescadores de Galata Bridge
Esta vez en lugar de cruzar el túnel que nos separaba de la Mezquita Nueva optamos por caminar un poco más y buscar un semáforo. Creo que los semáforos de Estambul son una de las cosas menos respetadas del mundo!!! Los turcos tienen gran entrenamiento en el juego del sapito, no importa si viene un auto, una moto o el tranvía ellos se mandan a cruzar la calle esquivándolos.

Luego de esperar la luz ver y cruzar llegamos a una plazoleta donde nos encontramos con una aglomeración humana y varios vendedores de unos boletos que parecían de lotería. La acumulación de gente era aún mayor frente a unas ventanillas donde en la parte superior anunciaban un premio de “50.000.000 TL”!!! Todo sea por comprar el número ganador y hacerse de esa tentadora suma de dinero!!! No sé si se trataba de un equivalente del gordo de navidad y justo habían lanzado la venta los billetes o los turcos tienen la costumbre de salir los domingos a la tarde a probar suerte y ver si un número les tuerce su destino!!!

En busca del número ganador

Sólo nos quedaba volver al hotel a descansar! Estábamos muy satisfechos con la actividad del día: habíamos visitado todos los lugares que habíamos planeado y hasta habíamos hecho shopping!!!

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