viernes, 18 de marzo de 2016

Los sabores de Estambul

By Sole

Diciembre 2014

Cuando uno piensa en Turquía no puede dejar de pensar en comida! Mientras planeábamos el viaje se nos iba haciendo agua la boca a medida que leíamos todos los platos que nos esperaban al otro lado del mundo.

La comida parece ocupar un lugar importante en la vida de los turcos. La oferta de comida callejera, fast foods y restaurantes es más que amplia. No importa el horario del día, siempre es posible encontrarse con una gran cantidad de personas comiendo! No quisimos ser menos que ellos y aprovechamos nuestra estadía en Estambul para hacer nuestro propio “tour culinario”.


El mundo según Kofteci Ramiz

Descubrí este fast food de comida turca en mi visita al Shopping Capitol, sin ir más lejos mi primer almuerzo fue ahí. Miré el cartel con las fotos y nombres de los platos, vi que entre la sopa y las ensaladas había algo que se llamaba tel koyadif; como si supiera de que se trataba lo pedí. También me preparé una ensalada en el salad bar y acompañé mi pedido con un Ayran – imitando a la mayoría de los comensales del patio de comidas–. Más allá de la ensalada no sabía que iba a comer…una kamikaze total!!! Barrera idiomática de por medio, recibí mi pedido.

Al mirar de cerca del tel koyadif me llamó la atención el aspecto; parecía un enjambre de cabellos de ángel que brillaban con algo verde en el medio… tal vez mi descripción no sea muy apetitosa. Esperando encontrar algo salado descubrí que había comenzado por el postre… lo que brillaba era el almíbar!!! La pasta verde del interior era un puré de pistachos bastante insulso; sólo se percibía el dulzor del denso jarabe que bañaba todo. Menos mal que había pedido la ensalada!!!

La segunda sorpresa vino con el yogurt o sea el Ayran… era salado!!! Jaja, no pegaba una!!! Era una especie de yogurt natural salado con una densidad entre cremoso y bebible.


No requiere más descripción...

Aunque esta experiencia fue un poco empalagosa y no de lo más feliz decidí darle otra oportunidad; en realidad fueron varias oportunidades en la que lo elegimos para cenar por una cuestión de cercanía y costos.

Desde mi ignorancia podría decir que la oferta de comida se limitaba a albóndigas asadas de diversas formas que venían sobre un pan acompañas de tomate y un pimiento verde extrapicante, ensaladas self service y postres en el que el almíbar denso extra dulce era la vedette.


El clásico Kofteci

Recién ahora caemos en que las albóndigas se llamaban kofta o köfte, lo que nos hace suponer que el nombre del lugar Kofteci podría ser “albondiguería Ramiz”.

No habiendo escarmentado con el tel kayadif del shopping, le dimos una oportunidad a otro postre: la semolina halva. Esta resultó ser una especie de papilla de sémola de trigo, azúcar (o tal vez miel) y manteca… una extraña pasta bien dulce que sin ser fea no era para nada feliz.


Pescado bien fresco!

Un soleado mediodía justo coincidimos con los barquitos que venden sándwiches de pescando en Eminönü. Estos barcos con grandes parrillas en su interior se encontraban aparcados junto a la costa donde estaba el "comedor", una explanada con banquitos y mesitas bajas sobre las que había un salero de 500 gr y una botella de jugo de limón. En un rincón había un pequeño mostrador donde expedían aguas y gaseosas, y en las inmediaciones un carrito que vendía jugos de extraños colores. No faltaba nada!


El equivalente al carrito de choripán de la costanera

Mientras yo me ubicaba en una mesita, Seba fue por los sándwiches. Ni bien me senté se me acercaron en forma sucesiva un par de jóvenes a ofrecerme insistentemente toallas húmedas para lavarme las manos. Rechace una a una las ofertas, hasta que logre sacar de la mochila mis paños desinfectantes Espadol® y los coloqué sobre la mesa espantando a los vendedores. Inmediatamente llego Seba con la comida: dos sándwiches de pan francés rellenos con filetes de un pescado que por el tamaño parecían sardinas y una lluvia de lechuga y cebolla. La experiencia de comida callejera turca estuvo buena aunque nos acordamos de ella durante todo el día por la combinación fatal de olores que nos quedaron impregnados en las manos!!! Junto a nosotros había varios turcos que comían a grandes bocados sus emparedados sin prestarle la más mínima atención a las espinas del pescado. Nuestro comportamiento no fue justamente fino desarmando el sándwich y sacando una a una las espinitas que no eran para nada escasas.




Salgamos a cenar a un restaurante...

Además de comida callejera y visitar nuestro fast food amigo fuimos a cenar a un par de restaurantes. Elegimos los lugares basados en su reputación en tripadvisor y distancia desde nuestro hotel.

En ambos encontramos una gran cantidad de mozos que a veces resultaban excesivos para la cantidad de comensales. Locales sencillos con cuadros con imágenes de la ciudad colgando en sus paredes y luz tenue dándole un toque romántico; a uno se le fue la mano de meloso y además de la luz de las velas sumó melodías románticas estadounidenses y latinas incluyendo el clásico de Eros Ramazzotti con su “Otra no puede haber, si no existe, me la inventaré…”. Nos hizo acordar al cd de música en castellano que tenía nuestro chofer de India especialmente destinado a los turistas... Creo que nos metimos en un par de restaurantes "tipically turkish".

En estos lugares tuvimos la oportunidad de degustar un par de platos tradicionales y más albondiguitas!!! Es evidente que los turcos no pueden vivir sin sus koftas!!!!

Todo comenzaba con el "servicio de mesa" que incluía algún pan típico del país y alguna salsa con distintos grados de picante.


Comete un pancito!

Tuvimos la oportunidad de probar estos platos:
  • Karniyarik, unas berenjenas rellenas con arroz con pasas y canela, con yogurt como aderezo. Sorprendentemente esa mezcla de sabores resultó muy rica!
  • Kebabs, las mismas albondiguitas de siempre acompañadas de tomate asado, pimiento picante y un timbal de arroz estilo anatolia que no sé qué tenía pero era sabroso.Tuve la brillante idea de probar uno de los ajíes verdes... una de las peores decisiones de mi vida!!! La sensación de quemazón en la boca no se calmaba con nada!!! Pan, agua e incluso manteca, poniendo a prueba la teoría de que había que comer algo graso para calmarlo… lamento informarles que no funcionó!!!

  • El gran show fue el tavuk kimerit o pollo a la cacerola, un guiso de pollo con salsa de tomate, cebolla y morrón que venía dentro de una fuente de hierro con tapa! Estaba tan pero tan caliente que cuando lo trajeron a la mesa la salsa de tomates aún tenía los borbotones del hervido...
Guiso de pollo en fuente de hierro!

En ambos casos, habiendo rechazado el postre, nos sirvieron un "Complimentary tea" que venían acompañados de baklaba que no fueron de lo mejor.

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