lunes, 14 de julio de 2014

Entre negociaciones con taxistas visitamos Patan y Swayambhunath!


Estabamos en Plaza Durbar y queríamos ir hasta Patán! tras duras negociaciones terminamos cerrando trato en 300 RpN con un taxista que nos fue convenciendo de que no saquemos la entrada de 500 RPN para visitar la plaza Durbar de Patán; según sus estadísticas en el 90% de los casos no había controles. En la de Kathmadú nadie nos pidió nada, fuimos voluntariamente a pagar.

Si bien esta Durbar Square era más pequeña, estaba mejor conservada y ordenada que la otra ya que se encontraba restringido el acceso de vehículos. Acá también los templos estaban llenos de gente, incluidos estudiantes. No hay restricciones para caminar o sentarse en el exterior; son ruinas muy vividas por los lugareños.

Patan y sus habitantes.
Cuando estábamos en plena sesión de fotos se nos acercó un hombrecito –de mi tamaño- de buzo amarillo que nos comenzó a hablar en spanglish. Comenzó preguntándonos de dónde éramos, lo que inevitablemente derivó en futbol con la enumeración de nombres de varios jugadores argentinos y brasileros incluido el viejo Ronaldo –casi lo mismo. Y al final llegó la oferta de sus servicios como guía en “español, italiano y francés” a cambio de 5 U$S. Agradecimos su oferta y seguimos nuestro recorrido independiente. La Lonely Planet es más que suficiente para tener una idea del lugar.

Para el almuerzo elegimos uno de los varios restaurantes de varios pisos con terrazas con vista a la plaza: Taleju. Ingresamos en un edificio, y recién en el 3º piso encontramos el restaurante; los pisos inferiores estaban vacíos. En el 4º había una terraza ocupada por un grupo de turistas, y una muy linda vista panorámica!!!

Impresionante vista desde la terraza!!!

Pedimos unos momos de vegetales (una especie de sorrentino con forma de empanada rellena con un mix de zanahoria, repollo y algún otro veggie cocido al vapor –también estaba la posibilidad de pedirlos fritos), un sándwich de pollo y papas fritas.  
Nuestra primera experiencia con los momos, que venían acompañados de un platito con una salsa amarronada y picante, fue muy buena. Nos gustaron mucho. El pollo y las papas también estaban muy ricos. Fue un buen almuerzo con una vista increíble por 795 RpN.

Señoras y Señores, les presentamos a: los momos!!!!


Pipones seguimos recorriendo los alrededores de la plaza: calles de tierra, antiguas casas de dos o tres pisos y varios negocios de souvenirs. Concluimos la visita tomando sol y escribiendo en un banco frente a la Durbar.


Del día previo teníamos pendiente la visita al templo de los monos o Swayambhunath, así que hacía ahí fuimos! La negociación de la tarifa de taxi terminó en 400 RpN. No era el mejor Suzuki Maruti al que habíamos subido hasta el momento; de hecho el auto no arrancaba y el chofer junto a otro colega tuvieron que empujarlo para darle el impulso inicial. El traqueteo del camino fue peor que el del elefante…

No bien llegamos a la entrada del complejo bajamos del taxi e iniciamos el ascenso por una escalinata que parecía interminable. La subida fue más entretenida de lo planeado. Varios monos se nos cruzaron, pero sin prestarnos mucha atención. Algunos eran muy tiernos, sobre todo los pequeños que se desplazaban colgados de sus madres. No eran los únicos en la escalera, también había un par de vendedores de artesanías y los infaltables mendigos. Una vez más, sin importar la religión ellos se concentran en la puerta del templo. No sé si tienen la falsa idea de que la gente que visita este tipo de lugares es más bondadosa…

Escalera al cielo...
Poco antes de llegar a la cima, del lado izquierdo, nos pararon por nuestro aspecto de extranjeros para que pagáramos la entrada de 200 RpN. Unos pasos más y apareció ante nuestros ojos una gran estupa, con los penetrantes ojos de Buda en la parte superior,  mucho más impactante que las que habíamos visto previamente. Miles de banderas de oración de todos los colores flameaban al compás del viento. Fuimos rodeándola en sentido de las agujas de reloj mientras tocábamos las ruedas de oración, otro elemento distintivo de estos templos budistas. Si bien había monos no había tantos como esperaba, la cantidad que habíamos visto en la escalera presagiaba una importante población arriba que no fue tal.

Estos monos suelen ser bastante tranquilos y no representar un gran peligro para los turistas; desde ya que uno tiene que tomar ciertos recaudos para disminuir la probabilidad de situaciones poco felices. Altamente recomendable no sacar alimentos en su presencia, más allá del de quedarse sin comida, está el de sufrir una mordida (lo que expone al potencial contagio de rabia).

Tengan cuidado con el mono con navaja!!!
 El esfuerzo del ascenso está absolutamente justificado no sólo por la estupa, sino por la magnífica vista panorámica que se tiene de la ciudad. Se veían muchas, muchas construcciones de escasa altura a lo sumo 3 pisos, de ladrillo sin revestimiento.

Nos cruzamos con muchísima gente; la mayoría por su fisonomía y por sus actos –tocaban una campana, hacían una especie de persignación, y rodeaban la estupa haciendo girar las ruedas de oración-  parecían ser nepalíes y profesar la religión. También había muchos monjes, algunos bastantes pro con sus "altas llantas" y sus tablets, y otros que jugaban un juego de mesa.

Rodeando la stupa había varios negocios que vendían máscaras, cuencos, objetos varios en bronces y collares. Recorrimos el lugar y sacamos bastantes fotos como era de esperar.



Hicimos una parada en el Stupa Café, de cuyo rooftop se veía la ciudad y parte de la estupa. Como hacía frío decidimos resignar la vista de la terraza por un poquito de calor de un salón. Ante la falta de té de jazmín y verde terminamos tomando un té de Ginger, que traía grandes trozos de raíces en la base, y resultó muy rico. Lo acompañamos con una de las tantas barras de cereal que habíamos llevado como parte del equipaje.

Ginger Tea!
Tras descansar un rato y pagar las 80 RpN de nuestra consumición, volvimos al templo donde ya había un poco menos de gente y un poco más de monos. Es increíble la destreza que tenían esos animales para trepar y saltar de un techo a otro ubicados a una distancia que nunca hubiese pensado que podían cubrir con un salto. De a poco iban recuperando su territorio, hasta pudimos ver dos monos desinhibidos que copulaban junto a la estupa.

XXX -No apto para menores!

Satisfechos con el paseo del día tomamos un taxi de regreso a Thamel por 250 RpN. Aprovechando que aún era de día caminamos un poco. Seba cayó en la tentación de las mantas de lana de yak, y terminó comprando 2 por 700 RpN (partiendo de un valor inicial de 1500 RpN).

A nuestra llegada al hotel nos recibió el manager, nos preguntó que habíamos hechos, como nos habíamos movilizado, cuántos habíamos pagado los taxis (felicitó a Seba por los precios conseguidos) y nos ofreció infusiones. Esta vez aceptamos la oferta. Tomamos un té negro y un masala tea, desde ese momento sinónimo de Nepal para mí. Era super aromático –no podría adivinar cuantas y cuales especias tenía- y venía con leche, no la versión diluida y aguada que estamos acostumbrados ahora, sino la que viene con su tenor graso original y deja flotando gorgotones en la superficie. Odio el té con leche, pero en este caso le robe un par de sorbos al osado de Seba, quien lo había pedido, y lo toleré bastante bien. Picamos unas castañas y volvimos a salir.

La cena fue vegetariana en: Shree Lal House of Vegetarian Restaurant. Siguiendo las recomendaciones de la guía y trip fuimos hacia ahí! Luego de pasar por un angosto pasillo llegamos al salor que apenas tenía 3 o 4 mesas, la mayoría ocupadas. La habitación siguiente tenía 4 mesas más pero eran ratonas y estaban rodeadas de almohadones. Siguiendo con el espíritu innovador del viaje, optamos por esta segunda opción. Nos sacamos los zapatos y nos sentamos en el piso donde disfrutamos de un Paneer Mushrooms, un plato con nueve vegetales en salsa de cushnuts del cual no recuerdo el nombre, un par de rotis y un agua (total 478 RpN). El paneer estaba un poco picante –bueno para no olvidar a la India- pero rico.

Vegetarian food! Yummy!!!


Brrrr, el fresquete nos hizo volver rápidamente al hotel!!!

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