sábado, 15 de julio de 2017

Un fin de año diferente... nos fuimos a El Chaltén!!!

El Chalten
By Sole

30 de diciembre 2015

A las 4:00 am sonó el despertador… Qué corta se había hecho la noche!!! No nos importó el madrugón, estaba comenzando la tan ansiada escapada de fin de año!!! A las 5:55 partía el vuelo de LAN con destino El Calafate.

Con los minutos contados tomamos un taxi al aeroparque, llegando una hora y media antes del horario de partida. Pasamos por una fila rápida, el control de seguridad, y en menos de una hora ya estábamos embarcando.

Si bien el avión iba a El Calafate, el destino final era Usuhaia. Siendo habitual encontrar mucho extranjeros yendo a estos lugares, la proporción que había en el vuelo me sorprendió; superaban ampliamente a los turistas locales. Por suerte fue un viaje tranquilo en el que nos entretuvimos comiendo los productos Havanna que nos dieron (un minialfajor, galletitas de limón y crackers de lino y queso) y leyendo.

Desde el avión
Una vez aterrizados el viaje no había concluido… estábamos a poco más de 200 km de nuestro destino final. Para hacer el trayecto entre el aeropuerto y El Chaltén optamos por el servicio de combi de “Las lengas”. Aprovechamos la oportunidad y contratamos en el mismo momento el regreso ($500 cada uno la ida; $350 cada uno la vuelta).

Fotito con "el glaciar" (en el aeropuerto)

A las 10:00 hs partimos; a pesar de la espera de más de 20 minutos no aparecieron otros clientes y tuvimos todo el vehículo para nosotros solos. Antes de llegar a la ruta, que se bifurcaba entre “El Calafate” hacia un lado y “El Chaltén” hacia el otro, tuvimos la primera imagen de la estepa patagónica con sus aisladas matas de pasto amarillentas, coirones y neneos. Fuimos mirando atentamente por las ventanillas como si estuviésemos haciendo un “game drive” por África; apenas pudimos visualizar algunos choiques y un par de guanacos. Es increíble la gran extensión de terreno sin utilizar que hay en la zona… la cantidad de molinos de viento que podrían instalarse para generar energía… A diferencia de la visita anterior de Seba, la totalidad de la ruta estaba pavimentada, lo que hizo que el viaje fuese más ameno y rápido.

A mitad del recorrido hicimos una parada en la tradicional estancia “La leona”. Este parador, con más de 100 años de historia, está construido justamente a orillas del río La Leona. Ustedes se preguntaran que tiene que ver una leona con estos remotos lares de la Patagonia… como casi todas las cosas esto tiene una explicación. Cuenta la historia que el científico, explorador y perito Francisco Pascasio Moreno fue atacado y herido por un puma hembra, animal que en la jerga patagónica también se lo llama “leona”, en ese mismísimo lugar. De ahí el río tomo su nombre, y a su vez de este la posada. También se cuenta que en este lugar se alojaron Butch Cassidy, Sundance Kid y su esposa Ethel Place… realidad o cuento para aumentar el renombre de la estancia? Nunca lo sabremos.

Qué tan lejos queda "La leona"?

En la actualidad es un lugar de parada obligatoria de los micros y combis que pasan por esa parte de la ruta 40. Cuenta con el sector de posada con habitaciones, una tienda de productos regionales y una confitería que ofrece café, algunas bollerías, sándwiches y empanadas. Precios casi prohibitivos para el turismo local, un festín para los extranjeros que viene con dólares y euros. No de casualidad todos los que estaban consumiendo algo eran gringos… el resto de los mortales simplemente nos conformamos con estirar un poco las piernas y sacar alguna foto por los alrededores.



Mientras nuestro chofer se tomaba el cafecito "de cortesía", dimos una vuelta tratando de no alejarnos del reflejo del sol; a pesar de estar en verano el frío viento sur se hacía sentir.

Luego de los esos 20 minutos de descanso, seguimos viaje. Pocos kilómetros más adelante abandonamos la ruta 40 desviándonos hacia la 23; tan sólo faltaban 90 km!!! No existen palabras para describir la cara de felicidad de Seba mientras iba viendo que cada vez estábamos más cerca de sus amados cerro Fitz Roy –Chaltén- y Torre. Como no podía ser de otra manera, el “hombre mapa” fue describiendo detalladamente todos los accidentes geográficos que se nos presentaron frente a nuestros ojos. Sinceramente nunca conocí a nadie que tenga la capacidad para memorizar tantos detalles de los mapas (tiene googlemap instalado en el cerebro) y que hablé con tanta emoción sobre una montaña. No quiero dejar de mencionar tampoco que también pasamos junto al lago Viedma con su glaciar al fondo; otra de las grandes atracciones de la zona.

Cerro Fitz Roy desde la ruta

Lago y glaciar Viedma desde la ruta

Pasadas las 13 hs nos encontramos con el cartel de bienvenida, y tras recorrer unas pocas cuadras de este pequeño pueblo con menos de 2000 habitantes llegamos al hostel Condor de los Andes. Si bien la oferta hotelera creció en los últimos años, a pesar de haber planificado el viaje con unos meses de anterioridad, no fue fácil encontrar lugar en un hospedaje que se ajustara al presupuesto –El Chaltén es un lugar caro-. La mejor opción que encontramos fue una habitación con baño privado en este hostel, donde Seba ya se había alojado previamente.

Sin palabras



Hicimos el check in rápidamente y dejamos las valijas en nuestra sencilla pero muy bien calefaccionada habitación, algo que tal vez no valoramos a ese horario pero si a la noche. De hecho, fuimos recibidos con un día lindo, soleado –aunque con algunas nubes- y una temperatura que rondaba los 20ºC.

Teniendo en cuenta lo cambiante del tiempo en estos lares y lo corta que iba a ser nuestra estadía dejamos las valijas y salimos, había que aprovechar esa tarde soleada. Una de las características más importantes de El Chaltén -considerado capital nacional del trekking- es que uno puede iniciar las caminatas desde el mismísimo pueblo. Sin ir más lejos, si agarramos la guía Loney Planet de Argentina este pueblo con sus senderos figura entre los lugares de visita obligatoria; basta con salir a la calle para constatar que los extranjeros, sin importar el país de origen, son buenos seguidores de los consejos de estas biblias de viajes… y los habitantes buenos anfitriones haciendo del inglés un idioma casi obligatorio en alojamientos y restaurantes que hasta tenían el menú en ese idioma.

Esa tarde decidimos comenzar a calentar motores yendo a laguna Capri...


Hacia el primer sendero del viaje!!!

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