sábado, 4 de junio de 2016

Un imperdible de Valparaiso: La Sebastiana


By Sole

Atrás quedó la tranquilidad que habíamos experimentado en la casa de Santiago. Este lugar está lleno de gente, no solo tenemos que hacer fila para comprar las entradas, sino que una vez en la recepción tenemos que esperar a que haya audioguías disponibles. Mientras aguardamos que devuelvan estos aparatitos electrónicos aprovechamos para descansar cómodamente sentados en el pequeño reciento donde se exhibe un video sobre la vida de Neruda y la historia de la casa. Pronto está todo listo para comenzar con el recorrido que justamente se inicia en la entrada de la casa donde llama la atención el gran mural en piedras realizado por la vecina y amiga Maria Martner. Ya habíamos visto uno pequeño en un patio de La Chascona.

La Sebastiana
Proseguimos subiendo la escalera que lleva al primer piso donde estaba ubicado el living comedor de la casa. Al entrar al gran ambiente con grandes ventanales que dan hacia el mar no puedo quitar mis ojos de ahí!!! Qué vista impresionante!!! Más allá del diseño que puede gustar o no, nadie puede negar el inmenso valor que le otorga la visión panorámica de los alrededores. La audioguía cuenta que además de mirar el mar, Pablo se entretenía con sus binoculares pispiando secretamente a los vecinas, más especialmente a alguna que otra que acostumbraba tomaba sol con pocas ropas. Pícaro el hombre...

Si bien no se puede sacar fotos en el interior de la casa, con asentimiento del guardia de seguridad, tomamos estas fotitos que compartimos con ustedes; el resto las tomé prestadas de otras páginas.

Linda vista, no?

El gusto del dueño de casa por los objetos de colección hace que la decoración del gran ambiente compita con la vista. Cada cosa parece haber sido colocada aquí por una razón que en la mayoría de los casos se relacionaba con el disfrute, como los sillones con aspecto confortable, la mesa donde acostumbraba compartir sus comidas con amigos -era una regla de oro comer acompañado-, la vajilla, sus copas de colores -según Neruda el agua sabía mejor ahí- , y el hogar para calefaccionar el lugar en los duros inviernos. Como no podía de ser otra manera, en un rincón hay un barcito donde antaño el único autorizado a pararse detrás de la barra era el dueño de casa. A su lado llama la atención la curiosa puerta del baño que es tallada, y que seguramente haya hecho dudar a más de un invitado entre si usar o no el sanitario. Cada rincón de cada ambiente nos hipnotiza y hace que nos quedemos varios minutos observando minuciosamente cada detalle.

El comedor (https://commons.wikimedia.org)

Bar con la puerta del año a la derecha (http://www.annataliya.ru)

Como el tiempo no es infinito seguimos subiendo hacia el próximo piso donde nos encontramos con el dormitorio. Es otro de los ambientes con una vista privilegiada. En el armario aún se conservan un par de prendas de Matilde. Qué pies grandes tenía esa mujer!!! Pero lo que me llama más aún la atención es la altura de los tacos y lo incomodo que debe haber sido circular por la casa y los alrededores con esos calzados. Más allá de la elegancia al vestir, la señora de la casa también cuidaba de su cabello y maquillaje coo refleja su tocador personal, como los que suelen ver en las películas de época.

El dormitorio (http://www.debate.com.mx)

El resto del piso está ocupado por un baño compartimentalizado donde estaba la bañadera por un lado y el resto de los artefactos por otro para evitar conflictos relacionados con el tiempo que cada habitante de la casa tardaba en estos aposentos.

El baño (https://www.tripadvisor.com.pe)

Concluyendo la visita subimos un piso más donde está el estudio de Pablo, justo arriba del dormitorio con el que comparte la vista. Qué lindos sentarse a leer o a escribir viendo el mar, los barcos, y todo lo que sucede en los alrededores. Lovely!!! Nos detenemos a ver en las paredes fotos anteriores y posteriores a uno de los terremotos que azotó la ciudad provocando desgarradores destrozos. Lo que llama aún más la atención de Seba son los mapas especialmente uno antiguo que cuelga de la pared.

Qué lindo tener un lugar así para escribir (http://www.turismomaranata.cl)

Una vez más salimos muy complacidos con de la casa de Pablo Neruda. Tanto esta como la de Santiago tienen un encanto especial, y sin dudas son lugares que uno no debe dejar de visitar si está por la zona. Dos must! Nos quedó pendiente para el futuro visitar la tercera casa que esta ubicada en Isla Negra... 

Cuando salimos quedan menos 2 de horas para que parta el micro de regreso a Santiago. A pocos metros de la casa, nos detenemos en la pequeña plazoleta "de los poetas" donde hay un par de estatuas justamente de los más reconocidos poetas del país, Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Vicente Huidobro, con las que los niños se entretienen. Como un niño más me saco una foto de la mano de Neruda.


Una puerta en el camino...

Aún nos queda tiempo, qué podemos hacer? Por moción general: shopping! De camino a la terminal nos encontramos con un Falabella y un Ripley, este último desconocido por nosotros hasta este momento. Si uno tiene un poco de tiempo y paciencia puede encontrar productos buenos a muy buen precio. Al escaso tiempo le sacamos el máximo provecho posible y nos hacemos de un regalito cada uno.

Ya agotados de tanto caminar emprendemos el trecho final hacia la terminal. La actividad en los alrededores es más intensa que durante la mañana y cada vez nos recuerda más a las inmediaciones de las estaciones de tren de Buenos Aires. Aún quedan huevos de pascua por vender y afortunadamente para los vendedores, que se tienen que deshacer de la mercadería en lo que queda de la tarde, también hay compradores de última hora!
A pesar de todo lo que hicimos llegamos con más de 20 minutos de anticipación. El aire acondicionado es algo ajeno a esta atestada y diminuta estación de buses. Qué calor que hace! El sol que entra por las ventanas hace que el interior sea un hervidero! Contamos uno a uno los minutos que faltan para que llegue el micro… solo ruego que no haga tanto calor como acá!!!

Finalmente nuestra plegarias son escuchadas y aparece el micro con aire acondicionado! Qué placer! Con una puntualidad digna de Inglaterra el bus abandona el estacionamiento y observamos a través de la ventana las últimas imágenes que nos vamos a llevar de Valparaiso. Saliendo de la ciudad, aún se pueden ver las consecuencias del último incendio que afectó la zona. Triste lo rápido en mueren los árboles que tardaron tanto tiempo en crecer, y el tiempo que va a tardar en recuperarse.

Antes de que lleguemos a destino ya es de noche. El micro debe haber ido rápido porque a pesar de las múltiples paradas, para el ascenso y descenso de pasajeros, llegamos a horario. Es tanto el apuro que tenemos en llegar que decidimos bajar en la estación Pajaritos, y tomar desde ahí el subte.

En nuestra última noche apenas queda comida en la heladera para el desayuno del día siguiente. Tras evaluar los locales abiertos en los alrededores terminamos en un pizza Hut con una orgía de comida: pizza + papas fritas con lluvia de no sé cuántas cosas. Comimos hasta quedar pipones!!! Todo acompañado por un vino carmenere, una uva recuperada recientemente por viñedos chilenos.

Auspicia la cena: "La Angioplastía"

Sólo nos quedan unas horas en Chile por delante una rápida visita al shopping la mañana siguiente -limitado por el horario en que abren los locales y el horario de partida de nuestro vuelo-; las mini vacaciones se están acabando. 

Fue una escapada cortita, pero sumamente interesante a la que le sacamos todo el jugo posible! Gracias Seba por esta tan linda sorpresa!!!!



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