viernes, 13 de marzo de 2015

Caminando bajo el sol en Lion´s head

By Sole con colaboración de Seba

Cape Town no sería lo que es sin sus icónicas elevaciones montañosas: Table Mountain, Lion’s Head y Signal Hill. Imposible imaginarla sin ellas… Al saber de la existencia de Lion’s Head con sus 669 metros y como siempre sucede cuando vemos una montaña atractiva, no faltó la pregunta: “Tiene senderos de trekking???”. Habiendo encontrado una respuesta afirmativa no pudimos resistir la tentación de ir hacia allí!!! La propuesta prometía ser interesante: caminata al aire libre y vistas panorámicas de la ciudad.

El objetivo: Lion´s Head!

Como estábamos sin auto aprovechamos el ticket del Red Bus del Cape Town Sightseeing para acercarnos, bajando en la rotonda desde donde salía Tafelberg Road hacia la izquierda (iba a Table Mountain) y Signal Hill Rd hacia la derecha. Caminamos unos cuantos metros a la vera de esta carretera pavimentada hasta el estacionamiento de Lion’s Head. Sin dificultad encontramos el cartel que indicaba el inicio del sendero; y aunque no hubiese estado era imposible no ver el ancho camino ascendente de piso pedregoso anaranjado por el que en ese momento circulaban un par de personas en ambas direcciones. Antes de emprender el recorrido nos aseguramos de tener suficiente líquido en las mochilas; estimo que bajo los rayos del sol de las 12 del mediodía con un cielo celeste sin una mísera nube debía hacer más de 30ºC…

Allá vamos!!!

Te pusiste protector solar??? Sí!!! Tomaste agua??? Sí!!! Tenés la cámara a mano??? Sí!!! Lista??? Sí!!! Entonces vamos!!!

Sin apuro y a ritmo constante, sólo interrumpido para sacar fotos, fuimos recorriendo el sendero que si bien al principio no presentaban ninguna dificultad técnica ascendía en forma permanente. A menos de 5 minutos de haber comenzado paramos a sacar las primeras fotos; al sacarnos las mochilas notamos que ya teníamos la espalda empapada!

Table Mountain con sus Doce Apóstoles por detrás se presentaba imponente frente a nuestros ojos, y un poco más allá pudimos ver las playas. Las vistas cumplían plenamente nuestras expectativas.

Impresionante panorámica de Table Mountain con los 12 apóstoles y la playa.

Llegado un punto, el camino se transformaba en un especie de escalera donde los escalones eran piedras prolijamente acomodadas en algunos sectores y las rocas naturales -imagino que alisadas por la mano del hombre (no creo que fuesen tan perfectas)- en otros.

Seguimos ascendiendo

A los costados del sendero una amplia variedad de arbustos y coloridas flores alegraban el lugar; una gran ventaja de hacer esta caminata en primavera! No sólo los estímulos eran visuales… algunas hierbas desprendían un aroma agradable que nos constó identificar: según Seba “olor a shampoo para perro” y a mí me recordó a alguna especie utilizada en la cocina thai. Digamos que volaba bastante la imaginación…

Nada más lindo que la primavera con sus flores!!!

Otro punto interesante es que al ir ascendiendo en sentido de las agujas del reloj las vistas panorámicas eran de 360º. Atrás dejamos la montaña de la mesa, las playas y apareció Signal Hill y el otro lado de la ciudad. Pero en ese momento también vino la gran decepción para Seba: Signal Hill tapaba el Estadio Ciudad del Cabo en el que Argentina había perdido ante Alemania en el mundial  2010...

Signal Hill desde arriba

La temperatura seguía en ascenso… igual no podíamos quejarnos del día espectacular que nos había tocado en suerte!!! Al hidratamos bien y hacer un par de paradas para fotos no llegamos a sentir cansancio y el agotamiento esperable por los metros que habíamos ascendido bajo el sol.

Otra vez Table Mountain ante nosotros!!!

Llegó un momento donde el ascenso se hizo un poco más engorroso, con algunas rocas para trepar y unas escaleras metálicas empotradas en las rocas que fueron el lugar donde dije “basta!!!” Sabiendo que la parte final iba a ser dificultosa habíamos acordado que yo ponía el límite de ascenso. Ya habíamos ido sacando fotos panorámicas desde todos los ángulos y no quería arriesgarme a subir a algún lado desde donde tal vez después no iba a poder bajar.

Hasta acá llegamos...

Picamos un par de snacks y emprendimos el regreso que iba a ser en constante descenso y con menos esfuerzo físico.

Afortunadamente sólo vimos ejemplares del reino vegetal y ninguna alimaña de las que suelen habitar estos lares. Al ser domingo y un día tan lindo nos cruzamos con varios grupos de jóvenes que parecían estar paseando, otros que iban trotando, y otros tanto que aprovechaban para pasear sus perros. Hubo uno de patas cortas que en un momento se estancó y los dueños no tuvieron más opción que cargarlo en brazos como si fuese un bebé.
Más rápido de lo pensado llegamos al punto de partida, donde había sanitarios y un par de personas que vendían agua.

Es una caminata super recomendable que por lo menos hasta el punto que nosotros llegamos no presentaba grandes dificultades técnicas pero si requería un buen estado aeróbico para poder disfrutarla plenamente.



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