jueves, 23 de octubre de 2014

Valió la pena madrugar para ver el amanecer en Angkor!!!

By Sole con colaboración de Seba

25 de febrero 2014

Me acuerdo de este madrugón y todavía me da sueño!. A las 4:45 hs sonó el despertador. Noooo!!! Había que levantarse sí o sí ya que a las 5:00 hs nos esperaba Chen en la puerta para llevarnos a ver el amanecer a los templos. Partimos con nuestras doggy bags con el desayuno que nos habían dado en el hotel para no tener que regresar en medio del paseo a desayunar.

Era de noche y estaba un poquito fresco. A pesar del horario nos cruzamos con varios grupitos de camboyanos que caminaban por la senda que estaba junto a las márgenes del río. Para esta gente parece que no existía la excusa “no tengo tiempo de caminar, entro muy temprano a trabajar”. Realmente admirable esa fuerza de voluntad!!!
No eran los únicos que estaban levantados, también había algunos grupos de ciclistas, y cuando pasamos por el hospital pediátrico descubrimos una larga fila –de más de 100 metros- de mujeres con niños que aguardaban entre vendedores de globos.

En las inmediaciones del sitio donde habíamos comprado las entradas (que en ese momento se encontraba cerrado) encontramos el check point donde nos pidieron los carnets. A partir de ahí desaparecían las luminarias y la ruta trascurría entre arboledas; las luces de los tuk tuks y las linternas era lo único que brillaba en la oscuridad.

Cuando llegamos a Angkor Wat se veía una larga hilera de luces que iban adentrándose en los parques circundantes al gran templo. Agarramos las linternitas frontales (Chen nos prestó una)  y con las doggy bag en mano nos unimos a la muchedumbre. Era tal la oscuridad del lugar que no podíamos asegurar que el templo siguiera en su lugar. 

Caminamos por el camino central de piedras y a mitad del mismo nos desviamos hacia el parque que estaba a la izquierda coronado por un estanque. No bien pisamos el pasto comenzamos a oír las ranitas croando, y el ruido que provocaban al tocar el piso en cada salto.
La mayoría de la gente estaba sentada en las piedras que bordeaban el estanque; nosotros optamos por el pasto que aún estaba húmedo producto del rocío nocturno. Intentando no aplastar a las ranitas nos sentamos, preparamos las cámaras y nos dispusimos a desayunar.
La breakfast box incluía dos facturas (una dulce y una salada), tres bananitas minúsculas, dos huevos duros y un agua mineral. Comimos parte y guardamos el resto para después. Entre bocado y bocado fue aclarándose el cielo y comenzamos a divisar la inconfundible silueta del templo principal de Anglor Wat.

Seba aprovecho para jugar una vez más con su trípode y diferentes modos de la cámara; por la poca luz era fundamental tener el trípode, las fotos a mano alzada salían muy mal. Pudimos contemplar el cielo que fue pasando por una amplia gama de colores: negro, gris, violáceo, celeste brumoso.

Los mil colores de Angkor Wat

Cerca de las 6:30, el cielo había aclarado pero el sol aún ni siquiera se asomaba; nos unimos a las pocas personas que comenzaban a ingresar al templo porque suponíamos que la foto del amanecer iba a quedar truncada por las nubes, mientras el resto –la mayoría- permanecía sentada en sus piedritas.

Antes de seguir con nuestra recorrida, hagamos una breve reseña histórica: Angkor Wat es la mayor estructura religiosa del mundo, inicialmente dedicada al dios hindú Vishnu. De hecho, este gran edificio de piedra está coronado por 5 torres en forma de loto que representan al monte Meru, morada de los dioses hindúes. Construido por orden de Suryavarman II en el siglo XII, fue la capital del vasto imperio khmer durante un buen tiempo, hasta que cayó abandonado en medio de la selva.

En lugar de ingresar por la puerta principal al templo central como habíamos hecho la tarde anterior, fuimos bordeándolo en sentido de las agujas del reloj aprovechando la soledad del lugar. Ingresamos por una de las puertas laterales y recorrimos tranquilamente los interiores. Cuesta creer como semejante construcción de piedras encastradas –sin ninguna sustancia adherente entre ellas- se mantiene en pie luego de tantos siglos. 
También son impresionantes los trabajos de tallado que se hicieron luego de la construcción. Imaginen la presión con la que trabajaron los artesanos, no había posibilidad de error!!! Una vez más fuimos recorriendo las imágenes de guerra, con tallados de ejércitos completos, y las imágenes no bélicas de apsaras con abultados pechos –teniendo en cuenta el estándar asiático-. En el suelo de algunos sectores se veían excrementos de murciélagos, los dueños del lugar durante las noches. Si uno va más tarde no se percata de estos detalles, porque con la cantidad de gente que pasa caminando cada día por ahí no queda ni rastro de esta suciedad.

La otra cara de Angkor Wat

Cuando estábamos recorriendo los jardines de la zona posterior del templo nos dimos cuenta que se estaba despejando. Rodeamos el edificio, tarea que nos llevó cierto tiempo por el tamaño del predio y la cantidad de gente que parecía caminar desorientada, pero finalmente llegamos a ver la salida del sol, elevándose detrás de la torre principal. Era una imagen maravillosa! Conseguimos unas fotos muy bonitas del momento con el extra de también verlo reflejado en el estanque. I M P E R D I B L E!!!

SIn palabras.
Felices con lo que habíamos visto dejamos atrás el “temple-mountain”  volvimos al tuk tuk para visitar el siguiente templo. Por recomendación de Chen fuimos hasta la puerta sur de Angkor Thom para sacar la foto correspondiente antes de que se llenara de gente.

Acá está la foto!

Sacada la foto pegamos la vuelta y retrocedimos unos metros hasta Phnom Bakheng, un templo construido en la cima de una colina, el primero erigido en el área de Angkor a fines del siglo IX. Es uno de los lugares recomendados para ver el atardecer; el resto del día suele estar despoblado.

Se puede ascender en lomo de elefante (servicio disponible en el sunset) o bien realizar un mini-trekking en ascenso constante de unos 10 minutos (tal vez un poco más si uno no está entrenado).

Rumbo a Phnom Bakheng
Al momento de nuestra visita el templo estaba en restauración, y se podía visitar parcialmente. En las inmediaciones había un mirador desde el que se veía a lo lejos la silueta del Angkor Wat que emergía de la húmeda llanura.

Phnom Bakheng

No podíamos sacar la vista de Angkor Wat! 

Seguimos hacia otro de los tres templos más importantes: Angkor Thom! 

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