sábado, 13 de mayo de 2017

72 horas en CDMX (Parte I): El centro histórico

By Seba

Por motivos laborales tuve la oportunidad de visitar en más de una oportunidad Ciudad de México y tener algunos momentos libres allí. En estas entradas voy a agrupar por zonas o barrios mis distintas visitas y paseos.

Generalmente me alojo en la zona de colonia Nápoles, ya que la oficina queda walking distance. En mi primera visita, decidí comenzar por la zona del centro histórico, aledaña al Zócalo. Para llegar hasta allí, caminé unas cuantas cuadras por la Avenida Insurgentes Sur hasta la estación de metro Chilpancingo de la línea 9. En Chabacano combiné con la línea 2 hasta la estación Zócalo. Si bien no es muy moderna y las combinaciones no son muy cómodas, la red de metro está bastante extendida y es aceptablemente eficiente (si se evitan las horas pico).

El Zócalo es el nombre popular que recibe la plaza principal de CDMX, la Plaza de la Constitución. Es una de los espacios abiertos más grandes del mundo (junto con la plaza Tiananmen de Beijing) y se encuentra en lo que fue el núcleo de la capital de los aztecas, Tenochtitlán. Al salir de la boca del subte hay dos edificios que se llevan toda la atención: El Palacio Nacional y la Catedral.

El Palacio Nacional fue residencia de los presidentes, y actualmente se utiliza para diferentes tareas estatales. Su construcción original data de la época colonial, aunque se trata de un edificio de carácter algo ecléctico ya que tuvo diferentes etapas de construcción con distintos estilos. Sin embargo, lo más destacable de su visita son los murales del pintor mexicano Diego Rivera, que ilustran toda una galería del primer piso y la escalera.



La visita al Palacio Nacional es gratuita (sólo hay que dejar un documento y mochila en la entrada) y se puede hacer con algún guía que cuente la historia del edificio y explique los murales. Estos están en galerías en un patio rectangular, al que se ingresa luego de traspasar un jardín. Los murales tienen como eje temático la historia de México, desde las costumbres de los pueblos precolombinos hasta los conflictos políticos de principios de siglo XX, pasando por la conquista y la colonia. La ideología de izquierda de Rivera se ve plasmada en sus pinturas, con una mordaz crítica al rol de la iglesia y las clases dominantes en distintos momentos claves del desarrollo del país. Pero también se observa agudeza y sensibilidad para retratar escenas de la vida cotidiana y para reivindicar la grandeza de las civilizaciones Maya y Azteca.



Al salir de allí las posibilidades para seguir paseando son variadas, porque estamos en la zona más pintoresca y con mayor relevancia cultural de la ciudad. Hay muchos edificios de hermosas fachadas que conservan su estilo muy particular -probablemente cercano al barroco hispánico- como el Antiguo Colegio de San Ildefonso, y animadas calles con zonas comerciales muy informales. Decidí perderme un rato por allí hasta que el débil sol de la mañana empezó a ponerse más fuerte; volví hacia la zona del Zócalo a disfrutar de la Catedral Metropolitana. 





La Catedral es verdaderamente imponente. Sigue la línea arquitectónica de la colonia española, con fachadas muy recargadas y solemnes. Su silueta está caracterizada por las dos torres campanario, mientras que en el interior se destaca el altar principal (con ornamentaciones en dorado), y el órgano, de enormes proporciones. Su construcción se inició en el siglo XVI, a pocos años de la conquista, y recién adquirió su fisonomía actual en el siglo XIX, cuando termina de constituirse como la mayor catedral de América.



Saliendo del Zócalo está la calle peatonal Francisco Madero, que nuclea a muchos locales de marcas reconocidas, bancos, restaurantes. Seguí la recomendación de compañeros de trabajo y me fui a almorzar al Café de Tacuba, que no solo ofrece riquísimos platos típicos, sino que guarda una decoración muy particular, con mayólicas y muebles de estilo antiguo, que me hizo acordar a las estaciones del subterráneo de Buenos Aires.



Con las energías repuestas, aproveché para caminar unas cuadras hacia el oeste para ver dos construcciones muy destacables que se encuentran separadas por una calle, como lo son el Palacio Postal y el Palacio de Bellas Artes. Ingresé al primero y fue como hacer un viaje en el tiempo, mientras que del segundo me quedo con su fachada y esa cúpula brillante que cambia de colores según la orientación desde la que se la mire. Cerca de allí hay varios edificios fotogénicos (como la casa de los azulejos) e infinidad de iglesias escondidas. 

Palacio Postal

Cúpula del Palacio de Bellas Artes

En un segundo viaje aproveché para visitar lugares del Centro Histórico que había pasado por alto anteriormente. Comencé por el Museo del Templo Mayor, que se encuentra al lado de la Catedral. El lugar alberga las ruinas del edificio más importante de la ciudad de Tenochtitlán, que estaba coronado por dos pirámides, una para Tláloc (Dios de la lluvia) y otra para Huitzilopochtli, Dios de la Guerra.
Hay que tener mucha imaginación al recorrer las ruinas, ya que sólo quedan los cimientos. Al finalizar el recorrido se ingresa al mueso propiamente dicho, que guarda varios restos arqueológicos. Si bien es un lugar interesante, no es una visita imprescindible, sobre todo si se planea ir al Museo Antropológico que se encuentra en la zona de Chapultepec. 

Museo del Templo Mayor

En este segundo viaje también deambulé por la zona de la Plaza Santo Domingo, que está dominada por la iglesia. Es un lugar ideal para ver la gente pasar y tomarle el pulso al ritmo de vida del DF. Frente a la plaza hay un edificio donde funcionaba la Academia de Medicina, donde hoy funciona un museo gratuito y bastante interesante, que muestra como trabajaban los matasanos tiempo atrás.
Se puede seguir caminando por la Alameda, un parque lindero al Museo de Bellas Antes. No muy lejos de ahí, se puede visitar La Ciudadela (metro Balderas), que es un lugar con muchos puestos de artesanías en donde hay baratijas, souvenirs, y también cosas más elaboradas como platería, cerámicas, textiles. Las cosas tienen precio, aunque se puede regatear para bajar entre un 10% y 20%; lo bueno del lugar es la variedad y que los vendedores no son pesados ni acosadores.

Plaza Santo Domingo

Mercado de la Ciudadela

Toda la recorrida por el centro histórico puede llevar un día entero, dependiendo del interés que se tenga en detenerse en cada atracción. Para los que les gusta dar una mirada rápida a las cosas, van a tener la opción de hacer compras en algunas tiendas departamentales, que en general tienen precios muy competitivos comparados con los de Buenos Aires!

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